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Juego de palabras

  • Gilberto Destrabau

  • “Es muy fácil matar periodistas”

Ayer al mediodía el presidente Enrique Peña Nieto encabezó en Los Pinos una reunión con la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) para analizar la situación, revisar y definir acciones conjuntas  entre la federación y las autoridades locales, y garantizar desde la corresponsabilidad que en todo el territorio nacional, sin excepción, las y los periodistas puedan realizar su importante labor con seguridad y libertad.

De más está decir que, sobre este tema, toda urgencia está justificada, ya que México se ha convertido en uno de los peores países del mundo para ejercer el periodismo.
MÉXICO, ENTRE AFGANISTÁN Y SOMALIA

A fines del pasado abril, el corresponsal del New York Times en México, Azam Ahmed, publicó un análisis sobre lo que él llama “La crisis de la libertad de expresión en México”. Lo intituló “Es muy fácil matar periodistas “, citando a Jorge Sánchez Ordoñez, cuyo padre, Moisés –editor del periódico La Unión, de Veracruz-  fue secuestrado y asesinado hace dos años.

Los asuntos que requieren de la más absoluta atención y que se espera hayan detonado líneas de acción en el cónclave del Presidente y los gobernadores estatales en Los Pinos son:

Hay registro de 106 –incluyendo los dos más recientes – periodistas asesinados desde 2000. Otros 25 están desaparecidos y, se cree, muertos.

En la lista de los lugares más mortíferos para ser reportero, México está ubicado entre Afganistán, un país devastado por la guerra, y Somalia, categorizado como Estado fallido. El año pasado fueron asesinados once periodistas mexicanos, la mayor cifra durante este siglo.

El pasado marzo fue el peor mes desde que hay registros. Según datos de “Artículo 19”, grupo que monitorea la violencia contra la prensa en todo el mundo, siete periodistas fueron baleados ese mes, y tres de ellos murieron.

De los más de 800 casos graves de acoso, ataques u homicidios contra periodistas en los últimos seis años, solo han sido emitidas dos sentencias por la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión (FEADLE).

El gobierno federal ha aprobado leyes que protegen a los periodistas, les ha entregado botones de pánico, equipo de vigilancia e incluso les ha contratado guardias armados en casos en los que la amenaza es considerada lo suficientemente seria. Cientos de periodistas han sido puestos bajo protección gubernamental en años recientes. Ninguno de ellos había sido asesinado, hasta julio de 2016, cuando un reportero de nota roja que había recibido varias amenazas de muerte fue baleado afuera de su domicilio y murió camino al hospital.

Los investigadores federales han revisado 117 casos de asesinatos de periodistas desde el 2000, pero solo decidieron investigar ocho, de los cuales únicamente uno se ha resuelto.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió en marzo que todos los delitos contra periodistas deben enviarse a los tribunales federales. Sin embargo, la decisión todavía no es vinculante y solo aplica para delitos nuevos, lo cual quiere decir que una gran cantidad de casos se quedarán en los tribunales locales donde actualmente están. Estos cuentan con escasos recursos y son, por ende, muy  vulnerables a la corrupción.

El estado de Veracruz ha sido designado como el lugar más peligroso para ejercer el periodismo EN TODO EL HEMISFERIO OCCIDENTAL.

Buenos días. Buena suerte.
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