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Juego de palabras

  • Gilberto Destrabau

En México se matan 6 mil toros y 60 mil humanos

Morena, la más reciente aportación de la izquierda a la democracia mexicana, ahora ha tomado como bandera la abolición de las corridas de toros en la Ciudad de México. Se estremecen y abominan de que se le causen sufrimientos a un ser vivo, pero las 60 mil muertes de seres humanos, presumiblemente también vivos, que han sido torturados y muertos en estados gobernados por sus correligionarios actual y recientemente los dejan fríos. Seguramente recuerdan lo que dijo su maestro Stalin: un muerto es una tragedia, 60 mil muertos es una estadística.

Las siete aboliciones de las corridas de toros en México

Cuenta Luis Cuesta en “Sol y Sombra” que las prohibiciones más duras han sido dos: la bula de 1567 de Pío V, (1504–1572), Papa número 225 de la Iglesia Católica de 1566 a 1572, amenazando de excomunión a quienes organizaran o participaran en corridas de toros; y la real pragmática de Carlos IV (1748-1819), rey de España (1788 a 1808), prohibiendo absolutamente las fiestas de toros y novillos de muerte en 1805.

En México, Benito Juárez García, también prohibió las corridas de toros el 28 de noviembre de 1867.

Ya en tiempos de la Revolución, el Primer Jefe Venustiano Carranza prohibió las corridas de toros en la Ciudad de México –también en el resto del país, pero lo mandaron por un tubo- mediante un decreto que fue publicado el 7 de octubre de 1916 y que duró hasta 1920.

Dicen los historiadores que una vez que llegó al poder, lo primero que hizo fue organizar la Convención de Aguascalientes, lo segundo, cerrar la plaza de toros “El Toreo” que en aquellas fechas funcionaba en la capital -en las calles de Durango, Valladolid, Colima y Salamanca- donde hoy se ubica el “Palacio de Hierro”, en la colonia Roma (frente al burdel de la famosa Graciela Olmos, “La Bandida”, para más señas).

Luego del incidente en el camino a Veracruz, que el ingenio popular celebró con la cuarteta:

Si vas a Tlaxcalantongo

procura ponerte chango,

porque allá al Barbastenango

le sacaron el mondongo

Asumió el poder el general Adolfo de la Huerta, quien inmediatamadremente levantó el veto taurino.

Por lo demás, en Oaxaca se prohibieron las corridas de toros desde el 4 de septiembre de 1826, y recientemente  el Estado de Sonora –donde no hay plazas de toros– y los municipios de Veracruz y Boca del Río se han unido al embargo.

Los Morenos al ataque

Los diputados de Morena Darío Carrasco y Citlali Hernández, presentaron una iniciativa en la Asamblea destinada a prohibir las corridas de toros en la Ciudad de México. El espectáculo no se ha suspendido pese a  que ya ha habido propuestas semejantes “porque detrás (de la fiesta brava) -explican-  existe un gran negocio, no solo para los toreros y empresarios, sino para la televisión”.

No están muy enterados los legisladores. El toreo en México ya recibió varias estocadas y solo espera el descabello. De mil corridas que se celebraban a principios del siglo en las 50 plazas que hay en el país, ahora apenas se celebran 500, aparte de que criar reses bravas es posiblemente el peor negocio de México. Peor que Pemex y la CFE, que ya es decir.

Buenos días. Buena suerte.

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