imagotipo

Juego de palabras

  • Gilberto Destrabau

Desesperados los industriales del desmadre

Los industriales del desmadre -CNTE, los “anarquistas”, los 400 pueblos, los miles de familiares y amigos entrañables que les han brotado a los normalistas de Iguala, Morena y sus tentáculos- están al borde del suicidio y se muerden los puños de pura rabia. Tienen en sus manos a la madre de todos los desastres urbanos, un siniestro de proporciones tales que hace ver los últimos días de Pompeya como el lobo soplando la casa de los tres cochinitos y, por más que le buscan, no hallan cómo echarle la culpa al gobierno.

Así es, de María Greever. Los habitantes de la Ciudad de México están secuestrados en sus casas, imposibilitados de salir a la calle después de la una de la tarde, so pena de caer muertos en las banquetas por ozonitis galopante. Obligados a usar el Metro y las desvencijadas peseras porque sus coches no tienen la calcomanía adecuada y si desafían el “ Hoy no Circula “ se los llevan al corralón y cuando los regresan parecen sobrevivientes de Fukushima. Un sol despiadado garantiza a los dermatólogos ganancias más allá de los más ambiciosos sueños de la avaricia, y las granizadas en la noche hacen que los cristaleros organicen procesiones para dar gracias a su santo patrón, San Marcos (que tiene la fama de las mujeres bonitas; también Acapulco tiene, pero no son señoritas).

La ciudad lleva una semana de contingencia ambiental, víctima de arbitrariedades que recuerdan los peores excesos de la Revolución y no hay modo de organizar una triste demostración porque no hay renuncias que pedir ni cabezas que rodar.

Entra Tuna de Piedra

Pero sí hay culpables. Para conocer el principal nos basta subir al DeLorean de Marty Mcfly y el doctor Brown y regresar al Zócalo de la Ciudad de México el 13 de julio de 1325.

Veremos la plaza muy concurrida, pues el día en que el Huey Tlatoani Ténoch (en náhuatl Tuna de piedra), funda la que después de su muerte sería bautizada como Gran Tenochtitlán.

A todos les parecía de perlas la ubicación. Una cazuela amurallada por la orografía, difícil de alcanzar por los enemigos y, además, bendecida por los dioses, con su profecía del águila sobre el nopal devorando una serpiente. Nadie pensó en aquellos momentos que las montañas que no dejaban pasar enemigos tampoco dejaban pasar el aire y que el lago terminaría en aeropuerto. Pero sobre eso no se especulaba en aquellos tiempos sin partidos ni “Juntos Podemos”.

llega Tania la Molinera

Tanya Müller -“molinero”, en alemán -, titular de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, identificó recientemente a los culpables actuales de la contingencia ambiental: son los vientos y los segundos pisos. Los vientos los manda la naturaleza, los segundos pisos los comenzó a construir su primo político Andrés Manuel López Obrador -Tania es prima de la segunda esposa de AMLO, Beatriz Gutiérrez Muller- quien, por cierto, nunca rindió cuentas del dinero gastado en ellos.

Muller, en entrevista con La Nota Dura lo explica así: “Cuando tenemos altos vientos o velocidades de vientos que permiten la dispersión del ozono, éste baja drásticamente” cuando no, no… administraciones anteriores no planearon bien las cosas en términos de movilidad, de calidad de vida y de contaminación. “ Esas son las decisiones que no se tomaron hace años y hoy en día estamos viendo las consecuencias de los segundos pisos”.

Buenos días. Buena suerte.

juegodepalabras1@yahoo.com

juegodepalabras.mx