imagotipo

Juego de palabras

  • Gilberto Destrabau

El candidato desconocido

México no es una ciudad, tampoco una ciudad de ciudades y ni siquiera el conjunto de 16 delegaciones en proceso de municipalizarse, que muy pocos sabemos dónde comienzan y terminan. Es realidad es una docena de ranchos, y no hay conexión entre la mayoría de ellos.

Excepto quizá por Paseo de la Reforma y la Avenida de los Insurgentes, que comunican todos los ranchos a los centros de
poder.

O al menos eso es lo que se piensa, pero en realidad no es cierto. En realidad, estamos minuciosamente aislados. Un Sahara intelectual, un Gobi de vida nocturna, deportivamente México es un paciente de cáncer al que de vez en cuando le dicen que su gripe está mejorando.

Es la única gran ciudad del mundo que no es atravesada por un río importante. Sus fundadores mexicas estaban más interesados en la seguridad que en el turismo, y decidieron enclavarse en el altiplano confiados en que el agua del lago –como mencionábamos en el último “Insoportables de la Semana”-  subvendría a sus necesidades. No hay que culparlos por falta de visión a 600 años. Ninguno de quienes los han sucedido gobernando  Anáhuac la ha tenido para escasos seis.

Los días en México son choques de trenes. Es un campo de batalla social. A veces, solo un campo de batalla. Diez, doce millones de personas viven aquí en contra de su voluntad, pero no se van porque el resto del país está peor. Tanto que de la periferia al centro estamos viendo cada día cómo se va cerrando el cerco. La enésima toma de Tenochtitlán. La ciudad más veces perdida, y menos veces ganada.

(El sistema político del rancho global es “votas por la izquierda o te rompemos la madre”. Ni siquiera en la Unión Soviética de Stalin se vivió tan textualmente bajo la dictadura del proletariado. Y la oposición es tan chiquita, pulverizada, inimaginativa, desliderada y fofa, que otros 15 años de lo mismo son punto menos que obligatorios. La única oportunidad, dicen, de la oposición de conseguir más presencia es ofrecer un candidato sin nombre, sin plataforma y con la cabeza cubierta con una bolsa. Sería “el Candidato Desconocido”. Posiblemente obtendría más votos que los que postuló en las últimas cuatro oportunidades, y seguramente no menos.

En general, el sentimiento que priva  es que si los líderes de los partidos de oposición en la Ciudad de México hubieran estado a cargo de la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón todavía estarían en la pelea).

Y mientras fagocita vidas medianas y pequeñas, estalla en una vida propia enorme, deslumbrante, monumental. El país le queda chico, dicen visitantes que la ven hacer erupción a todas horas, tensa siempre como cuerda de arco que apunta a flechar el cielo. La gente le queda grande, dicen otros.

Así como está, con la mitad de habitantes, México sería la mejor ciudad del mundo. Por ahora tiene que conformarse con ser la más tierna y terrible, la más fría y la más cálida, la más rica y la más pobre, la más bella y la más fea. Una Jano bifronte, diosa al mismo tiempo de la vida y de la muerte.

PARA LEER MIENTRAS LOS VECINOS RESUELVEN SU ARGÜENDE

Ganar es solo importante en la cirugía y en la guerra. En la política, aunque lo parece, no lo es tanto.

La política es como el rompope: se hace con yemas y con
huevos.

La política es la actividad ideal para quienes quieren hacer amigos de a mentiras y enemigos de a de veras.

En política no te enojes:
desquítate.

Buenos días. Buena suerte.

juegodepalabras1@yahoo.com

Sitio Web: juegodepalabras.mx