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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D’ Estrabau
  • El arca de Mancera

El gobernador – es mejor que nos vayamos acostumbrando al título – de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera quien, al parecer, une a sus muchas cualidades la de ser un meteorólogo consumado, pronostica que el flamante estado recibirá un bautismo monumental. Enfrentará, dice MAM, una de las peores temporadas de lluvia de su historia, un verdadero diluvio. Como el aguacero de Iztapalapa del jueves pasado, que rebasó los niveles de agua en el sistema de bombeo, pero a lo bestia.

El brillante grupo de colaboradores y asesores del  gobernador no pertenece a los carídeos ( infraorden de crustáceos decápodos marinos o de agua dulce, conocidos vulgarmente como camarones ) y por lo tanto no están dormidos esperando que se los lleve la corriente. Se han puesto a chambear como si ya estuvieran en campaña y han puesto sobre la mesa del jefe todo un abanico de soluciones entre las cuales destacan:

-Convertir a Mancera en un segundo Noé, para lo cual necesita un arca. Afortunadamente, ya la ciudad dispone de un navío de ese tipo. Todo lo que hay que hacer es voltear la réplica de la Capilla Sixtina que se levanta junto al monumento a la Revolución, abrirle una rampa, y empezar a meter parejas de animales, para conseguir los cuales no tienen más que desviar hacia ella una de las manifestaciones de la CNTE. (Como una de las plumas más coloreadas en el sombrero de Mancera son los matrimonios homosexuales, parejas del mismo sexo también serán admitidas a bordo de la nave, aunque se ponga en duda la supervivencia de la humanidad).

– Dado que ya en Acapulco no se paran ni las moscas, y todos los que vivían del turismo ahora mueren de él, importar toda la flota de yates de pesca y botes de fondo de cristal que flotan abandonados en la bahía de Santa Lucía.( Lo anterior, por supuesto, luego que una comisión presidida por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Navarrete, haga un extensivo estudio de campo y decida si las trajineras de Xochimilco son suficientes o no para enfrentar el siniestro).

-Recoger y guardar todas las coladeras de fierro colado de los registros del alcantarillado, que cuando hay inundación vuelan por los aires y luego aterrizan apachurrando ciudadanos, y que causan más daños y víctimas que la propia inundación ( desde luego, se corre el peligro de que los encargados del Departamento de Aguas y Saneamiento vendan las tapaderas como fierro viejo, y que luego mucha gente se vaya por el drenaje, pero un paseíto a Cuernavaca no le hace daño a nadie ).

-Fabricar cientos o miles de paraguas gigantes .Uno de ellos podría instalarse en la punta de la Torre de Luz del Bicentenario que así, finalmente, serviría para algo.

Dicho paraguas podría estar decorado con propaganda de Margarita Zavala, para así recordarle a la gente cuál fue el gobierno que “gastó” más de mil millones en el adefesio.

-Ya que no los tapan, profundizar los cientos de miles de baches que adornan las calles de la ciudad para que sirvan de escurrideros.

-Poner grandes tanque colectores de lluvia en el Zócalo y demás parques y plazas, para luego aprovecharlos como  albercas y pistas de patinaje.

Buenos días. Buena suerte.
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