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Juego de palabras

  • Gilberto Destrabau

Alejandra de frente y de espaldas

No soy de los que piensa que detrás de cada gran mujer hay un gran amante y, aún si la conseja tuviese visos de verdad, no creo que sea el caso de Alejandra Barrales, quien sin ser política ni de izquierda ha hecho carrera política dentro de la izquierda y, si le sale bien su carambola del Frente Amplio Democrático, ya puede ordenar sus tarjetas como gobernadora de la Ciudad de México.

Barrales tiene excelentes apoyos en la actual administración de la capital, y eso la ha llevado a la presidencia nacional del PRD, pero sabe que ni con el semirrenacimiento electoral en las pasadas elecciones mexiquenses, le alcanzan los votos para alzarse con la gubernatura de la Ciudad-Estado, que es su proyecto personal actual. Para eso armó el Frente Amplio Democrático –con tanto entusiasmo que hasta obligó a la dirigencia a reunirse en domingo (seguramente para aprovechar que la mayor parte de ella estaba cruda o dormida)- y por eso se va a dejar el cuero en los alambres para que sobreviva lo suficiente como para reunir las esmirriadas fuerzas del propio PRD, PAN y fauna acompañante detrás de ella como candidata a jefa-gobernadora.

Y hablo de la sobrevivencia del Frente Amplio Democrático porque sus cimientos de mentiras no son de los que aguantan un terremoto de un grado Richter. ¿Mentiras? Oh sí, estimad@ amig@:

La primera, que existe para conseguir una candidatura única presidencial en 2018; la segunda, que su enemigo es el PRI; tercero, que es un traje a la medida para Miguel Ángel Mancera (quien, inocente palomita, ya declaró que está listo para encabezarlo).

SASHA DE ESPALDAS

Lo del Amplio Democrático es el Frente de Sasha (como saben mis millones de lectores rusoparlantes, Sasha es el diminutivo afectuoso que se le aplica a los Alejandros y Alejandras en tierras de Putin); la espalda es que como todo el mundo sabe, empezando por ella misma, es una posibilidad ultrarremota que todos los partidos políticos, excepto el PRI y Morena, se pongan de acuerdo en un candidato presidencial común; pero que sí es posible que, en el nivel inmediato inferior, se armen alianzas y coaliciones para apoyar a un candidato único, como acaba de ocurrir en Nayarit. A eso le tira Barrales, a juntar tras su palmito a lo que quede del FAD luego de que renuncien a un candidato presidencial
común.

La segunda mochila de Barrales es que no arma el FAD para “derrotar cualquier fórmula priista en 2018” como se afirma en la propuesta dominical.

El Frente Amplio Democrático va contra Morena (y así lo entendió Andrés López, quien inmediatamadremente lo denunció como “pacto contra México” que es la formación que más se ha empoderado en la capital del país en los últimos cinco años. Tanto no es el PRI el enemigo para Barrales, que hay rumores de que busca las pingajos tricolores que dejó Mariana Moguel en la capital, tras sus esfuerzos de aficionada por aupar  a su amá, para adornar su carroza triunfal.

En cuanto a Man-Cero, sus variopintas alianzas con la Barrales son del dominio público, y posiblemente sea cierto que va a dejar el cargo en octubre o noviembre para encabezar los pedazos del Frente Amplio Democrático que queden luego de que se escindan, como ya han dicho lo harán, varias tribus del PRD y las fracciones panistas que encabezan Zavala y Moreno Valle. ¿Y Ricardo Anaya? Probablemente se quede con el FAD al final. Buenos días. Buena suerte.

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