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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D estrabau
  • Las reformas deformadas

La historia reciente de México es la historia de las grandes reformas estructurales que logró el Pacto por México en los albores del sexenio. Es esta.

Hoy está en los titulares, y rara vez ha estado fuera, la Reforma Educativa. Sus bondades son innegables, intrínsecas, pero su operación es fatal. En pérdidas materiales por bloqueos, saqueos y pérdidas de horas-clase, es quizá el desastre artificial más costoso en la historia de México. Políticamente, ya le costó la chamba a un ministro, y va camino de costársela a otro.

La Reforma Energética, la joya de la corona, nació bajo el signo del desastre. Llevaba semanas de ser proclamada cuando los precios del petróleo se desplomaron en un 500 por ciento.

Como su éxito ligado al excelente negocio que era la explotación de los combustibles fósiles, al desaparecer las utilidades, desaparecieron los inversionistas cuyas tecnologías nos iban a sacar de estar haciendo agujeritos en el suelo a lo pendejo, y la Reforma Energética quedó semicongelada. Es de esperarse que a medida que el mercado mundial de energéticos vuelve a sus niveles  de 2012 -aunque los expertos aseguran que jamás volveremos a ver barriles de a 100 dólares– la Reforma Energética demostrará por qué y para qué fue hecha, pero los pronósticos de recuperación, hasta el momento, siempre se alejan un poco más. Los ahorros en los combustibles, la baja de precios en los servicios y el milagro de las perforaciones en aguas profundas, que debían palparse en 2018, primero fueron alejadas hasta 2020, y el último pronóstico las coloca en el 2022.

Y la reforma política para acabar con todas las reformas políticas lo único que ha logrado hasta el momento es sustituir un logotipo por otro, y cómo logro más notable del nuevo, haber logrado los más altos niveles de contaminación en la historia, y la mayor cantidad de vehículos parados por la ya infamememente famosa doble contingencia. Los resultados de la elección para la Asamblea Constituyente no pudieron ser más elocuentes.

La gente demostró que lo que le interesa es que la capital republicana funcione bien administrativamente, y que lo que ocurra políticamente les Valentín de la Sierra Madre Oriental.
Éramos muchos y parió la abuela

Sumidos en la frustración y el pesimismo, nos parecía que todo el daño que nos iban a hacer las reformas estaba hecho, y que aquellas que no nos habían golpeado por alguna parte las habían archivado o, milagro de milagros, simplemente la estaban haciendo bien. Y entonces apareció el senador panista y exsecretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, y puso en la picota al Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Resulta que con la Reforma de Telecomunicaciones el sector crece cuatro veces que la economía del país, lo que no está tan peor. Pero, según JLA tiene un defecto fatal: el IFT no tiene jefes, sus siete comisionados hacen los que se les da la gana; teóricamente rinden cuentas al Congreso de la Unión, pero sólo mandan un informe trimestral donde ponen lo que quieren. Y las citas congresales  las toman como las llamadas a misa. Definitivamente, según el poblano, fue un error darles autonomía constitucional.

Buenos días. Buena suerte.
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