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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D Estrabau
  • Adiós a Osorio y Calzada

La Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope), exigió el lunes el desahucio sumario de las secretarías de Gobernación y Agricultura, alegando que la atención deficiente por parte de ambas dependencias, ha propiciado plantones y marchas que colapsan la vida cotidiana, afectan la actividad comercial y vulneran los derechos humanos.

Pérdidas aproximadas de 171 mil 780 empleos, equivalentes a 220 millones, 860 mil pesos fueron generadas, según la Canacope, tan solo por las marchas del lunes 8.

Ciertamente, en México, y me imagino que en todas partes, el entusiasmo por expresarse libremente de ciertos sectores, les secciona la progenitora a otros.

Es un problema de la democracia que no ha respondido a la famosa receta de más democracia.
LA RECETA DEL “SAMBÓDROMO”

Erradicar, o al menos minimizar, marchas, plantones y bloqueos en la capital de la República, es un problema que ha ocupado las mejores mentes del país dentro de los gobiernos, las universidades y los gremios, sin que se haya encontrado una sombra de remedio en 30 años. Un proyecto que ha estado dando vueltas, está inspirado en el “ sambódromo “ de Río de Janeiro.

Hasta 1984, Río de Janeiro, en época de Carnaval, era un verdadero desmadre. Las escuelas de samba ocupaban todas las grandes avenidas, los negocios cerraban, había vandalismo, asaltos, narcotráfico. En fin, una de las gracias de la CNTE, traducida al portugués.

Lo que decidieron las autoridades fue armar en el centro de la ciudad un conjunto de edificios y avenidas, dedicadas exclusivamente a acoger los desfiles de carnaval. Cuando no hay carnaval, plazas e inmuebles se dedican a escuelas y a espectáculos públicos.

Entonces aquí en México se jugó con la idea de un “manifestódromo” – inclusive alguien sugirió las pistas de autódromo “Hermanos Rodríguez” – para exorcizar la ciudad de cortes de circulación, vialidad infartada, en los negocios, pérdidas para los comerciantes y molestias para los clientes, y el ocasional vandalismo. Pero se plantearon varias circunstancias negativas: a) que los manifestantes aceptaran utilizar las instalaciones, b) la imposibilidad de obligarlos a utilizarlas y c) que nadie ha imaginado todavía cómo convertir un manifestódromo en negocio.

Y es que, hay que confesarlo, sacar las manifestaciones de las calles de la capital, solo soluciona el problema de los capitalinos.

Porque irse a casa de la chingada a hacer sus putadas, como dicen en España, les quita atención mediática y la capacidad de molestar, que es su principal resorte cuando se trata de presionar a las autoridades.

En cuanto a la migración de dependencias, es inútil. Cuando a los políticos los mandan lejos, como es el caso de la Sagarpa, inmediatamadremente, alquilan un rascacielos en reforma, y ahí despachan muy a gusto.

Ahora se habla de convertir los terrenos que desocupe el aeropuerto para construir la Ciudad de Administrativa, concentrar ahí todas las secretarías, y dejar espacios para manifestaciones. Pero para eso, primero hay que construir el nuevo aeropuerto, que cada vez más amenaza con convertirse en la no-obra emblemática del sexenio.

Buenos días. Buena suerte.
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