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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D Estrabau
  • Guacamole y raya amarilla

El familiar guacamole, sin cuya existencia no se concibe la gastronomía mexicana, luego de darle placer a nuestros paladares durante 10 mil años -pues la “persea americana” es nativa del mero centro de México, de Puebla, para ser exactos- ahora se está convirtiendo en acelerador del cambio climático en México y verdugo de la mariposa monarca.

Los altos precios alcanzados por el aguacate están desforestando los bosques coníferos del Estado de Michoacán, capital de también llamado “oro verde”. Dado que las condiciones de suelo y precipitaciones que son propicias para el aguacate son las mismas que para los pinos, los agricultores de la región están despejando -abierta e insidiosamente, pues aparte de los que cortan, también descortezan árboles para que vayan muriendo- amplias superficies de bosque para hacerles lugar a los cultivos aguacateros.

La mayoría de los aguacates que se consumen en el mundo se cosechan en México. Esa es una bendición económica, pero una maldición ecológica. Para empezar, los aguacates consumen el doble de agua que el bosque denso, por lo cual llega menos agua a los arroyos y ríos michoacanos. Y luego, los bosques de Michoacán contienen los predios donde hibernan las mariposas monarca, lo que las convierte en una especie en peligro de extinción.

Las autoridades tanto estatales como federales están conscientes del problema y están interviniendo para contener la tala. Pero con chinos y gringos desesperados por el fruto purépecha, no se esperan soluciones dramáticas. Los agricultores mexicanos pueden ganar más dinero con el aguacate que con la mayoría de las otras cosechas.
El club de los suicidas

Con un promedio de 50 clientes por año, muy por encima del puente de Brooklyn y la torre Eiffel -los sitios predilectos de suicidas actuales y tentativos en el mundo- el Metro de la Ciudad de México ha decidido tomar medidas drásticas para evitar esa práctica en sus instalaciones. Por lo pronto, según anuncia el director del STC, Jorge Gaviño, se cambiará el estilo de música que se escucha en las estaciones y los tonos y disposición de los dispositivos de iluminación.

Aunque no se hace mucha publicidad, en México existe una organización de “Suicidas Anónimos”, también conocida como “Club de los suicidas”, que podría parecer un grupo dedicado a desalentar a los aspirantes a suicidas a renunciar a sus sombríos propósitos. Sin embargo, el modo de operación de SA es totalmente contrario al conocido de AA. Más que evitar que sus miembros se quiten la vida, SA los anima a autoeliminarse del censo, llegando incluso a tutoriarlos en el arte de la autolisis y proporcionarles medios para obtenerla.

Acudimos al presidente del “Club de los suicidas”, quien prefiere permanecer innombrado, pero responde a nuestra pregunta acerca de los proyectos del director Gaviño.

-Agradecemos el interés del Metro en sus suicidas y, por supuesto, nos gustaría ser consultados en caso de que tomen acciones. En cuanto a música e iluminación, nos gustaría que repitieran lo más posible la “Marcha Fúnebre” y que las estaciones se alumbren con luz negra. Y claro, que borren la raya amarilla.
Buenos días. Buena suerte.

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