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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D’ Estrabau
  • No habrá guerra en Troya (*)

El desconcertante “no” a los acuerdos de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), salido del plebiscito realizado el domingo pasado, ha provocado que el mundo entero se pregunte: y ahora ¿qué va a pasar?

La primera respuesta la ha querido dar el líder guerrillero “Timochenko”, al subrayar que el plebiscito no fue vinculante, sin efecto legal, y que lo que sí es válido es el acuerdo de alto al fuego permanente, que las FARC están dispuestas a cumplir; así como el “acuerdo final” que ya fue entregado al Consejo Federal Suizo en Berna como un acuerdo humanitario especial entre partes en conflicto, en el marco de la Convención de Ginebra.

Debido a que la negativa del pueblo colombiano a condonar lo suscrito por su Gobierno arriesga “todo lo que hasta ahora se ha construido”, según el presidente, Juan Manuel Santos, para tratar de salvar lo que se pueda, regresó a La Habana a toda su delegación, acompañada de la canciller, María Ángela Holguín, y el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

Las exigencias de los rebeldes, especialmente la formación de un partido político que desde el Congreso consiguiera tierra para los campesinos y programas para los desplazados, están ahora en el aire.

Noruega y Chile, garantes de la mesa de diálogo en Cuba, expresaron el lunes su compromiso de seguir contribuyendo en el nuevo escenario y el secretario de la ONU exhortó a los colombianos a “mantener la calma y evitar un retorno a la violencia”.

También el presidente Santos tiene opciones para seguir adelante con el acuerdo de paz, pues finalmente cuenta con el apoyo de media Colombia para acabar con las hostilidades que duran ya 52 años. Una de ellas sería ratificar el acuerdo en el Congreso, desconociendo los resultados del plebiscito, o llamar a una Asamblea Constituyente.

Para dar alguno de los anteriores pasos, contaría con el apoyo de medio país que votó por el “sí” y el enorme apoyo internacional al acuerdo, demostrado por la presencia de 15 presidentes –entre ellos el mexicano, Enrique Peña Nieto-, 27 cancilleres –entre ellos John Kerry, de Estados Unidos- y tres expresidentes, además de Ban Ki-moonl, secretario general de las Naciones Unidas, al acto de la firma de los acuerdos de paz en Cartagena.

Pero oponiéndose férreamente a cualquier manipulación del plebiscito, continuaría el expresidente, Álvaro Uribe (2002-2010), quien fue el principal impulsor de la campaña por el “no” y el más vocal y activo opositor a las negociaciones de paz con la guerrilla.

MÉXICO COMO EL CHINITO: NOMÁS MILANDO

México observa consternado el desplome de la paz colombiana, puesto que su apuesta a favor era alta. No solo por la desaparición del cuadro de violencia e inseguridad, de secuestros, crímenes y muertes que, sufriéndolo en carne propia, tiene todas las razones para dolerse y condenar, sino porque las FARC son el mayor cártel de cocaína del mundo, y trasiega sus productos al mercado estadunidense, protegida por sus cómplices mexicanos.

Buenos días. Buena suerte.

juegodepalabras1@yahoo.com

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(*)Título de una obra de teatro del dramaturgo francés Jean Giraudoux, estrenada en 1935.