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Juego de Palabras

  • Gilberto Destrabau

  • Gilberto D’ Estrabau
  • En defensa del burdel

Me cuentan que es ya un mamotreto de más de 600 páginas pero todavía hay varios interesados en meterle al proyecto de constitución capitalino un paquete de capítulos. Entre ellos, la legalización de los prostíbulos, burdeles y congales.

La última protoquilombera – usamos el término en honor de sus antecedentes argentinos – que ha saltado al ruedo es la profesora del ITAM y de la UNAM y feminista de polendas, Marta Lamas
Encabo.

En una entrevista televisiva con el director de Milenio, don Carlos Marín, la antropóloga anunció que peleará porque el delito de lenocinio – o sea el padrotismo y la madrotería – sea retipificado, de modo que los trabajadores sexuales de la noble y leal, puedan ejercer sus virtuosismos en departamentos rentados y no hoteles, lo que les daría mayor seguridad.

En apoyo de su propuesta, la investigadora adscrita al Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), cita el caso de la sensual Italia, donde ya existen la reglamentación para que en edificios habitacionales, parte de los departamentos sean utilizados como prostíbulos. Las limitaciones son evitar escándalos y no aceptar clientes borrachos, lo cual a lo mejor les funciona a los italianos, pero fracasaría rotundamente con los mexicanos, cuyas principales motivaciones para “ irse de putas “ – como creo que es el término técnico – suele ser , precisamente, poder echar relajo, rodearse de cancioneros, mariachis y haber alcanzado el grado de bestialidad trúpita que ronda con el delirium tremens.
SI NADA COMO PATO, CAMINA COMO PATO Y HACE ¡ CUÁ, CUÁ !, ES PATO

Lamentamos desilusionar a la maestra Lamas, si sus propósitos son introducir las últimas cachetadas europeas en la industria mexicana del sexo. La práctica de rentar departamentos y casas para utilizarlos como prostíbulos existe desde que la CdMx se llamaba Tenochtitlan. En la actualidad existe toda una red de complicidad, entre dueños de inmuebles, fiadores y autoridades, para que cualquiera abra su negocio carnal bajo licencia de casas de huéspedes, academias de baile, estéticas y cartomancianas.

Y aunque la doctora Lamas insiste en sus declaraciones en que se trata de evitar la trata ( perdón por la cacofonía, tratamos de no tratarlo, pero el tratamiento no se dejó trastear ), sospechamos que una retipificación del delito de lenocinio solo redundaría en beneficio de alcahuetes y proxenetas profesionales y no, como ella quiere suponer, en la protección de las muchachas a cuyos nombres estuvieran los contratos de arrendamiento.

Aparte de que, con la mejor voluntad del mundo, un espacio donde trabajadores sexuales de cualquier género reciben clientes para practicar su antiguo oficio, por buenas que sean las razones para obtenerlo y operarlo, sigue siendo un burdel. Que no simplemente renta camas. En ellos se venden bebidas espirituosas, es fácil obtener narcóticos y no les piden ni a clientes ni a trabajadores constancia de mayoría de edad.

Y siendo las cosas como son en la región más transparente, me encantaría ver cómo queda el (a) delegad@ que de una licencia para un edificio, en la que conste que parte de los departamentos se destinarán a
prostíbulos.

Buenos días. Buena suerte.

juegodepalabras1@yahoo.com

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