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Juego de Palabras / Gilberto D’ Estrabau

  • Gilberto Destrabau

Lamento si mis traviesos lectores – y sobre todo mis pícaras lectoras – fueron atraídos por el título de este tratado, suponiendo que se tratará de una historia de amor, romance y muerte, con lujo de mujeres hermosas que cambian su hermosura por el lujo, y apuestos galanes que apuestan la vida por un puesto en la historia, junto al caballero de Seingalt o el Burlador de Sevilla, el que llegue primero.

No, señoras y señores, niños peludos y pelados. La pasión de que habla el título no tiene nada que ver con organizar pachangas y alborotar horchangas, es definitivamente más dogmática que orgasmática, y no termina con una cruda, sino con una cruz.

La liturgia católica denomina a la última semana de la Cuaresma como Semana de Pasión. Así, la víspera del Domingo de Ramos, día en que se inicia la Semana Santa, o sea hoy, recibe el nombre de Sábado de Pasión, que no debe ser confundido con el Sábado de Gloria, a celebrarse dentro de una semana, antes del Domingo de Resurrección.

Es un día tranquilo, que se presta – aunque luego hay que devolverlo – a la reflexión, la cavilación, el examen de conciencia – quienes la tengan – al perdón de los pecados y a preguntarse con toda honestidad y contrición si con lo que llevamos nos alcanzará para pagar las vacaciones.

La naturaleza es muy sabia y todo lo tiene previsto. Por eso, luego de un centenar de horas de contaminación mortal y pesadillas en el trasporte colectivo, nos ofrece la compensación de una semana fuera de la ciudad para limpiar su aire y devolver a Metro y camiones su ineficiencia habitual. Quienes salgan de la ciudad seguirán padeciendo contaminación en las playas, embotellamientos por tierra, desesperación en la sobreventa por aire y explotación en los antros. Ah, pero será caro. No como aquí, donde el infierno fue gratis cuatro días.

Seguramente usted recuerda, sobre todo en estos días de devoción, la parábola del Hijo Pródigo. Si ya la olvidó no importa, porque no tiene nada que ver con nuestra historia.

Solo se parece en el título, pues contaremos la parábola del Padre Pródigo.

Se trata del exdelegado en Tlalpan, y hasta hace unos minutos  diputado del PRD a la Asamblea Legislativa de la Cedemex, Higinio Chávez. Y don Higinio tiene un higinio a quien quiere mucho.

Lo quiere tanto que, para ayudarlo a lanzar su carrera política, le cedió su curul en Donceles y Allende al muchacho. Así, Luis Alberto Chávez García, gracias exclusivamente a la prodigalidad de su padre, sin beneficio de voto o de partido, será diputado por tres años.

Pero no crea usted que Chávez Sr. se sacrificó así nada más por Chávez Jr. Pidió licencia en la ALDF, ciertamente, pero la pidió para buscar una cómoda butaca en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México. Si la consigue padre e hijo quedarán prendidos a la ubre de la Gran Tenochtitlan. ¿Chaven o chaven?
Reflexiones de Sábado de Pasión

1699 ha pasado a la historia por una cualidad envidiable. Ha sido el único año en que el mundo no sufrió guerras.

Morir es triste, así lo juzgan los dioses. De lo contrario, hubieran querido morir también ellos.

Buenos días. Buena suerte.

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