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Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas || Nuvia Mayorga Delgado ||

  • Nuvia Mayorga

El pasado viernes 23 de octubre del presente año, dieron inicio en Brasil los primeros Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas, organizados por el Comité Intertribal Indígena y el Ministerio del Deporte de Brasil, en la Ciudad de Palmas, Estado de Tocantis, y culminarán el próximo 1 de noviembre, contando con la presencia de pueblos de más de veinte países. México tendrá participación en este evento con la asistencia de representantes de las entidades federativas de Campeche, Chihuahua, Distrito Federal, Michoacán, Quintana Roo, Tabasco y Veracruz, entre otras.

Entre las expresiones de los Pueblos Indígenas se encuentran los juegos tradicionales que forman parte de su patrimonio cultural y que representan diferentes formas de ver la vida y de dar sentido a su entorno natural y cultural.

En ellos, se transmiten valores, normas, roles sociales, conocimientos tradicionales y se hace alusión a diferentes elementos de su cosmovisión ya que contribuyen a dar forma y sentido a cada una de las culturas de los pueblos que conforman nuestro país y, por otra parte, constituyen mecanismos que permiten estrechar los lazos sociales entre los jugadores y las comunidades involucradas. En el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, se narra que en el tiempo de la creación se enfrentaron en un juego de pelota los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué, representando el movimiento del día y la noche, la vida y la muerte, donde al final los hermanos fueron sacrificados y se convirtieron en el sol y la luna.

Actualmente, existe una diversidad de juegos tradicionales que se practican en México, como ejemplo podemos mencionar: El ralajípali o carrera de bola entre los tarahumaras, que consiste en una competencia entre hombres que corren distancias de más de cien kilómetros a través de un escarpado paisaje de barrancas y valles de la sierra y cumple la función de crear espacios de encuentro entre diversas rancherías, a la vez que hacen apuestas; entre este mismo pueblo las mujeres juegan la aliwéta, en la que con un palo van impulsando un aro de sotol envuelto en tela, en una distancia de 70 kilómetros aproximadamente.

El uarhúkuachanakua o juego de pelota p’urhépecha, también conocido como juego de bastones, que consiste en que los jugadores (Chanaris) recorren una manzana o cuadra, organizados en grupos que eligen a un capitán quienes controlan el juego, y consiste en hacer llegar la pelota a la meta contraria. Actualmente, también se ha incorporado un equipo de jueces quienes vigilan las faltas a fin de evitar disputas. Existe una variante de este juego, la pasarutakua, que se juega de noche con una pelota encendida, y es muy vistoso.

En Baja California, por su parte, los cucapá, kumiai y paipai practican el juego conocido como piak que se juega en un terreno similar a un campo de futbol con dos porterías, donde dos equipos de tres personas cada uno, impulsan, con unos bastones una pelota para guiarla hasta la meta.

Algunos de estos juegos como la pelota p’urhépecha son muy antiguos, encontrándose vestigios de su práctica en esculturas y murales de origen prehispánico, donde se representaban escenas del impulso de una pelota con un bastón.

Por lo anterior, la celebración de Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas, es un espacio importante para recordarnos la importancia que tiene el deporte entre los Pueblos Indígenas, como elemento de la expresión de la diversidad cultural, así como de una oportunidad para estrechar las relaciones con otros pueblos del mundo.

Para el momento que escribo esta columna, el huracán “Patricia” toca tierra con toda la fuerza monumental de un fenómeno natural que no se había sentido en nuestro país, por ello, en la CDI haremos todo lo necesario para apoyar a las comunidades afectadas y les pido solidarizarnos, como es la característica de todos los mexicanos, con todos aquellos que hayan sufrido los efectos de este evento.