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Juicio político / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Para las oposiciones –cuando lo es el PRI o el resto de los partidos: PAN, PRD, MC, PT, Panal o Morena- el juicio político es un recurso mediático que resulta altamente rentable. Sin embargo, para que se concrete es un largo y sinuoso camino que termina sin salida.

¿Y por qué?, preguntará usted y con justa razón. Déjeme ponerle las siguientes líneas, que es el colofón jurídico del proceso legislativo que se sigue para, por ejemplo, destituir a un gobernador:

“Por lo que toca a gobernadores, diputados a las legislaturas locales y magistrados de tribunales superiores de justicia de los Estados, la Cámara de Senadores se erigirá en jurado de sentencia dentro de los tres días naturales siguientes a las recepciones de las conclusiones. En este caso, la sentencia que se dicte tendrá efectos declarativos y la misma se comunicará a la legislatura local respectiva, para que en ejercicio de sus atribuciones proceda como corresponda (ART. 24 LFRSP)”.

¿Qué significa lo anterior? Es simple: si el gobernador al que se le ha sometido a juicio político y se le encuentra culpable, no tiene mayoría en el congreso local, su suerte está decidida: se va. Si por el contrario, cuenta con la mayoría, se queda. Porque la decisión de la Cámara de Diputados de ha lugar el juicio político y la sentencia del Senado simplemente quedan en “declarativa”.

Será el Congreso Local el que pronuncie la última palabra. Ah, por cierto, en Veracruz el PRI tiene 26 de los 50 diputados locales. ¿Se irá Javier Duarte?

Saque sus conclusiones.

E-mail: jesusmicheldir@oem.com.mx