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La amenaza

  • Federico Ling Sanz

  • Federico A. Ling Sanz Cerrada

La campaña y la elección en Estados Unidos está a punto de concluir el próximo martes 8 de noviembre, cuando después de que cierren todos los centros de votación, los resultados comiencen a fluir. Habremos de saber en definitiva si Donald Trump o Hillary Clinton se alzan con el triunfo y cuál será la composición del nuevo Congreso. Esta elección habrá sido una de las más complejas, divididas y competidas en la historia de Estados Unidos. Cualquier cosa puede pasar y debemos tener claros los escenarios. En el tema presidencial solo hay de “dos sopas”: o gana Clinton o gana Trump. Y la amenaza para México en ambos escenarios es grande. Veamos por qué.

Escenario 1: Gana Hillary Clinton. La retórica antiinmigrante ya hizo daño en Estados Unidos. Los republicanos frenarían todos los intentos de Clinton de llevar a cabo reformas y programas que, por ejemplo, beneficien a los inmigrantes o a los temas de libre comercio. En cualquier caso, la ratificación del TPP está muerto en los hechos para Estados Unidos, y la presión para -al menos- renegociar el TLCAN aumentaría considerablemente. La población latina (o hispana) se encontraría en una situación vulnerable, y habría una inmensa parte de la población que quedaría en profundo descontento con Clinton. El secuestro de las instituciones (como el caso del FBI) para beneficiar al Partido Republicano generaría una crisis en el Gobierno y muchos empleados federales operarían en contra de su presidenta. La crisis de legitimidad sería alta. México no sería la prioridad, obviamente.

Escenario 2: Gana Donald Trump. La retórica de la división habría triunfado. Donald Trump simbólicamente colocaría la primera piedra del muro fronterizo que tanto ha anunciado, y comenzaría a retener remesas (vía impuestos). Se formarían grupos para “identificar y deportar” migrantes indocumentados y Estados Unidos se retiraría del TLCAN por la vía de un decreto del Ejecutivo (es el mecanismo legal). Estados Unidos se aliaría a Rusia en una coalición internacional contra el terrorismo, causando mayor inestabilidad en el mundo, y la crisis de legitimidad de Estados Unidos para el mundo sería enorme. México sería utilizado como “piñata” del presidente Trump para ganar en su país la legitimidad que le falta en el planeta. Las familias hispanas y afroamericanas sufrirían bullying en las escuelas, los negocios, las empresas. La inestabilidad correría en primer lugar hacía el sur del Río Bravo. Como dijo el exembajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, el muro ya está construido y está en lo más profundo del corazón de los estadunidenses.

En ambos casos, la amenaza es latente. No hay forma de que Mexico salga bien librado. Obviamente Trump sería más dañino. Pero tenemos que pensar ya en las consecuencias globales de lo que pasará el martes. ¿Estamos listos? El triunfo de Hillary Clinton no garantiza necesariamente que a México le vaya bien, no por ella sino por las circunstancias de su país, pero al menos es evidente que tenemos que pensar en el daño potencial de Trump y en sus consecuencias, que serían infinitamente peores. ¿Qué le queda a México entonces? Le quedan pocos temas en los que hay coincidencias. Estoy convencido de que la educación es uno de ellos. En la medida en que generemos vínculos en planos de cooperación educativa, por ejemplo, estaríamos realizando un ejercicio de diplomacia pública muy necesaria en estos momentos. Pero tenemos que seguir pensando en qué otras cosas nos unen, porque queda muy poco tiempo. Es momento que el Gobierno eche mano de la Sociedad Civil, las empresas y los ciudadanos.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en análisis político y medios de información.