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“La Asunción de José”: la despedida de un poeta | Bazar de la cultura | Juan Amael Vizzuett Olvera

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El director, dramaturgo y novelista bogotano Juan Rocha entiende al cine como poesía de la imagen en movimiento, en la que también intervienen los sonidos. Así lo expresa en su película “La Asunción de José” (México-2015) que tiene como protagonista al último poeta romántico José Asunción Silva, quien fue también el precursor del modernismo en América Latina. “La Asunción de José” tendrá su estreno mundial el martes 26 y 28 de enero, en la Cineteca Nacional; el 27 en Cinépolis Diana, dentro de Distrital.

– Cine de encuentros

“Es un poeta que yo leo desde los quince años y cuando me encontré con el productor Jorge Bolado, resultó que él también había tenido desde hacía tiempo la idea de rodar una película sobre este poeta, porque Bolado también es poeta; yo diría que la razón por la cual elegimos a Silva fue la poesía. Yo porque lo leo desde hace mucho tiempo, pero diría que fue la poesía la que nos puso en ese rumbo”, explica Juan Rocha.

El cineasta eligió los últimos tiempos del poeta, quien había nacido en 1865, en Bogotá: “Lo que a mí me llamó la atención de Silva para realizar una película, es el hecho de que la obra que hoy conocemos de él es producto de un proceso de reescritura, porque Silva perdió casi toda su obra en un naufragio durante un viaje de Venezuela a Bogotá; me sorprendió y me abrumó mucho que él haya tenido que sentarse a reescribir toda su obra. Y después de reescribirlo todo, se pegó un tiro en el corazón”. Silva tenía 31 años cuando se quitó la vida.

El poeta vive un encuentro con otro personaje, que durante toda su existencia no había tenido ocasión de conocer la poesía ni la literatura: “El poeta está aislado en la reescritura de su obra. El único contacto que tiene es con una adolescente que le ayuda con los quehaceres de la casa. Lo que ella ha encontrado en la casa del poeta es la lectura, y el tiempo pasa en las conversaciones entre estos dos personajes, conversaciones sobre las palabras, sobre leer, qué es leer, qué es escribir. Ella, al encontrarse con el poeta y trabajar en su casa, descubre el mundo de la literatura, descubre las palabras, descubre el gusto por la lectura y descubre además lo que la lectura le permite a uno descubrir muchas cosas del mundo. Se le comienza a abrir la cabeza a ella, comienza a pensar de manera distinta seguramente a como había venido pensando sobre muchas cosas. Seguramente tendrá en ese momento preguntas sobre los valores o ideas que le han inculcado, porque seguramente encontrarse con un poeta es encontrarse con cuestionamientos sobre lo establecido. Y eso es lo que le pasa a ella”.

Para acometer la película, Rocha trabajó durante dos meses con sus intérpretes: Víctor Siáñez Vaca, Fara Cárdenas Anastasio e Inés Quesada Pesqueira, las dos últimas no profesionales, pero con mucha disposición e interés en lograr un trabajo sólido. Los ensayos fueron intensos, arduos y rigurosos, ya que el tiempo de rodaje era muy limitado; los propios productores, Marta Hernaiz y Jorge Bolado estuvieron a cargo de la fotografía en blanco y negro, que consigue construir una estética de texturas naturales y austeras.

“Teníamos cinco días para el rodaje, así que no había mucho lugar para los errores. Ensayamos dos meses arduamente, hasta quedar muy a punto en el trabajo con ellos, hasta alcanzar un cierto ritmo”, agrega el cineasta.

– Estética de la austeridad

“La Asunción de José” tuvo como escenario natural el poblado de San Sebastián del Oeste, Jalisco, que Jorge Bolado encontró durante un viaje por motivos de trabajo y que resultó ideal para la película, por su parecido con la Bogotá de finales del siglo XIX. Juan Rocha comenta que no es sencillo aprovechar un escenario natural para una cinta ubicada en otra época, ya que en la actualidad hay cables eléctricos en muchas partes. Sin embargo, la película logró crear una atmósfera intimista e intemporal.

Sobre la puesta en escena, Juan Rocha explica: “Creo que abordar una época siempre implica cuestiones de presupuesto fundamentalmente, porque gente talentosa siempre la hay para poder hacer las cosas, y el problema es la falta de presupuesto. Pero en nuestro caso abordamos la época a partir del concepto de la austeridad, y planteamos un poeta muy austero, como lo era él en sus últimos tiempos, y construimos la época a partir de eso. Casi nada es fácil. Tampoco significa que sea muy difícil, pero todo implica siempre trabajo. Desde que usted o el grupo de gente con el que usted esté trabajando lo haga concienzudamente, honestamente, los resultados se alcanzan. Trabajamos con muy poco presupuesto porque es una película muy barata, pero contábamos con mucho tiempo y mucha disposición de la gente que trabajó con nosotros”.

Se tomaron partes muy precisar de San Sebastián del Oeste, que por su perfil, sus casas, su cercanía con las montañas, daban muy bien la imagen de la Bogotá decimonónica. Se aprovecharon los alrededores del pueblo y la naturaleza.

Fara Cárdenas Anastasio (Inés, la joven empleada) e Inés Quesada Pesqueira (Elvira, la hermana de José Asunción Silva) actúan en forma contenida, fresca y sobria. Rocha explica: “Hay películas que permiten trabajar con intérpretes no profesionales, y hay películas que le exigen a usted trabajar con actores profesionales. Creo que también pasa por el gusto del director o de la directora. Pero creo que sobre todo tiene que ver con la película que usted está haciendo. Trabajar con gente que no es conocida es muy chévere porque son rostros que no tienen ningún pasado que los marque demasiado, y por otro lado se trata de gente dispuesta a trabajar más tranquilamente, sin poner tantas preguntas”.

– El vacío

Hay pasajes de la película en que aparece lo que podría considerarse sobrenatural: el poeta se encuentra con su hermana Elvira, quien ya había muerto: “Más que una película sobre el poeta, es una película sobre la muerte. Sobre ese posible cambio dimensional después de la muerte, con lo que pasa después de la muerte. No es que la película pretenda responder esa pregunta, sino más bien construir, trazar un imaginario alrededor
de esa idea”.

Víctor Siáñez Vaca, quien encarna al poeta bogotano, comenta: “No es una película biográfica, ni mucho menos. Incluso Juan me pedía que no me empapara demasiado con la vida, la obra del personaje ni su biografía, ni aprenderme todo lo que le había pasado. Se trataba de trabajar sobre un momento muy particular, justo el final de su vida. Lo que sí me dio Juan fue un compendio de toda su obra poética, y obviamente su narrativa, que venía hasta el final de ese compendio. Como lo fui viviendo, fue un momento de vacío, un momento en que ya todo se ha ido. Esa situación de ya no tener a su hermana, la pérdida de su trabajo durante el naufragio, el perder la fortuna de su familia, de hallarse en una sociedad en que no está bien insertado; la película habla de ese momento de vacío”.

El actor, egresado de la Escuela Nacional de Arte Teatral, y quien debuta en el cine con “La Asunción de José”, añade: “Este hoyo de bala que le queda en el corazón, es la muestra más clara, visible, percibible para los sentidos de ese vacío que él padecía. Es como un cráter. No se trata de explicar, sino de estar ahí, de estar en esa sensación de vacío”. Elvira había sido la confidente del poeta, su muerte a causa de una neumonía, fue uno de los golpes más devastadores para Silva, quien en su corta existencia había desarrollado una intensa labor poética y también había ejercido las artes plásticas. Al mismo tiempo, luchaba para sacar a flote a la familia, cuya situación se fue deteriorando progresivamente al paso de los años.

La actuación de Víctor Siáñez Vaca expresa la época terminal que atravesaba el poeta, extenuado existencial y emocionalmente, pese a su juventud.

“Técnicamente hablando trabajamos muchísimo sobre la manera, el cuerpo del personaje, sobre cómo era esa presencia en relación con ese vacío, casi, casi como un no presente, sin mayor energía para nada. Otro aspecto que trabajamos muchísimo fue el acento. Juan Rocha no quería que se escuchara en ningún momento algún acento capitalino o mexicano, pero tampoco quería que se escuchara un acento colombiano. Creo que eso era importante para el vacío, que ya ni siquiera hay una identidad”.

El intérprete agrega: “Para mí como actor fue muy importante, y yo le agradezco mucho a Juan, que me haya explicado lo que se necesitaba con toda claridad. Teníamos que lograr las escenas como máximo a la tercera toma. Juan es alguien que percibo como muy instintivo: va modificando, ajustando cosas”.

Sobre la interacción con las actrices, Siáñez Vaca dice: “Lo que vemos en la película son encuentros fugaces, creo que el personaje de José empieza a establecer distancia con todos, casi no vemos que haya un acercamiento íntimo, quizá haya un acercamiento de la mente, de lo que significan las palabras y las ideas. Creo que las dos actrices tienen una presencia muy clara, muy contundente, y era eso lo que le interesaba a Juan”.

Las palabras de José Asunción Silva aparecen en la película y expresan lo que él esperaba de la transición entre la vida y el más allá: “El paso es el instante en que el alma deja el frágil cuerpo, y se suelta al infinito”.

Para mayor información sobre las cintas de Distrital, puede visitarse el sitio www.distrital.mx

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