imagotipo

La Banalización de la violencia: Anabel Flores expuesta / Un Cuarto Propio / Lucía Raphael

  • Lucía Raphael

En las redes circula la foto dolorosa de la periodista veracruzana Anabel Flores, asesinada y dejada en una posición indignante en el Estado de Puebla, después de haber sido sustraída de su domicilio el pasado 8 de febrero a las 2 de la mañana. Una foto mostrada por colegas, porque la voz se quiebra y las palabras no salen, la expone. Desgraciadamente es un montaje de quienes la mataron como una carta inscrita en su cuerpo, una carta dirigida a sus iguales, una advertencia que grita la negación de su humanidad,y por lo mismo un gesto irrespetuoso en el momento de compartirlo; de sumarse al montaje inicial que arrebata la cara y la dignidad.

Comparto la foto indignada, y luego la quito. Un texto hermoso de María Teresa Priego me regresa a la reflexión y a la cordura. Pido perdón a las autoras si me amparo de susreflexiones, pero en mi cabeza se teje una conversación que explica muchas cosas, al cruzarla con el texto publicado por Mariana Berlanga, latinoamericanista e investigadora de la UACM. Berlanga, acaba de publicar en la revista electrónica española “Athenea digital”, un artículo que toca desde todas las perspectivas el análisis de Priego y que nos hace, como ésta última, reflexionar sobre el gesto irrespetuoso y degradante de exponer al ser humano, objeto de noticia, ya que al reproducirla replicamos la violencia primera del mensaje de los asesinos. Me parece fundamental entender la manera en que nos hacemos complices de la violencia al no saber guardar el pudor necesario que una mujer o un hombre merecen frente a la muerte. El texto de Berlanga se intitula precisamente: “El espectáculo de la violencia en el México Actual: Del Feminicidio al juvenicidio”. Las reflexiones de Berlanga, sobre la violencia que se ha instaurado en nuestro país desde los años 90, se centran precisamente en la manera en que a través de la representación de ésta en imágenes repoducimos la violencia, produciendo el efecto opuesto al buscado por quienes comparten de buena fe; es decir, banalisamos el mal.

Berlanga explica como: “Las fotografías del Feminicidio han contribuido a la naturalización del horror, al tiempo que dan cuenta de la reproducción de la impunidad –y como- un Estado que ha dejado de garantizar la seguridad de sus ciudadanos y que, en cambio, se ha coludido con el crimen organizado, en un contexto de reordenamiento y reconfiguración de la economía capitalista global”, haciéndose cómplice al trivializar estos horrores, refuerzan el mensaje de impunidad que los sicarios envían, porque también les conviene que entendamos que no somos considerados seres humanos. Así hacen caso omiso de la realidad, no dan seguimiento a las investigaciones y coleccionan asesinatos en su territorio, como denuncias de baches en la Ciudad de México.

“¿Cuál es la frontera entre un delincuente y un ciudadano de a pie?, se pregunta Berlanga, Esta interrogante sirve para pensar el contexto mexicano actual en donde asesinar personas se ha convertido en una práctica cotidiana (…), vemos que en menos de una década la violencia en México se ha vuelto cotidiana. Las y los mexicanos hemos aprendido a convivir con (…) estas imágenes. -Y cita a Marcela Turatti, para nombrarlo clarito-: ‘Algo le pasó al país que la muerte dejó de ser singular para convertirse en cotidiana y para que los difuntos fueran despojados de su dignidad’’”. Priego lo analiza desde su propia subjetividad : “Me parece insoportable siquiera imaginar que una familia no sólo tenga que soportar lo insoportable: un asesinato tras tortura, sino que además, tenga que soportar esta foto. “¿Y el derecho a la intimidad de las personas vivas, muertas o asesinadas?”. Berlanga añade: “Nos hemos vuelto indiferentes frente a la repetición de un fenómeno que tendría que conmovernos, porque en este contexto, la insensibilidad es una forma de supervivencia”. Terrible supervivencia esta que nos permite creer de manera irracional y desconectada de la realidad, que lo que le pasa a una mujer en Orizaba y a su familia, no podría alcanzarnos a nosotr@s.
Escritora e Investigadora IIJ UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL 11