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La batalla de los pintores contra el poder / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

Los pintores en Oaxaca son una raza aparte. Sorprende que Gabino Cué midiese tan torpemente su fuerza, y sobre todo, su gran capacidad de sumar voluntades.

Desde Rufino Tamayo la entidad es reconocida mundialmente por sus artistas. Los lienzos firmados por sus pintores se cotizan con muchos ceros, pero sobre todo son hombres y mujeres tremendamente comprometidos con su entorno.

Es el caso de Francisco Toledo y Sergio Hernández, quienes podrían vivir como potentados en cualquier país; en lugar de ello prefieren hacerlo en su tierra, vestidos como campesinos.

Cué conoce a los oaxaqueños, sabe perfectamente la capacidad de movilización, local y ante los medios nacionales, que tienen estos artistas de donde la única explicación para continuar con su proyecto de construir un centro de convenciones en el Cerro del Fortín es que exista un gran compromiso, obviamente con su secretario de Turismo que casualmente resulta ser el más favorecido con este proyecto.

Que, además, no se ha cancelado totalmente, ya que el estacionamiento con un costo de 160 millones parece, sospechosamente, estar destinado al hotel de José Zorrilla, que es uno de los colaboradores más cercanos del gobernador, tanto así que está relacionado con su “residencia”.

Toledo y Sergio Hernández iniciaron una campaña contra la construcción del centro de convenciones por razones estrictamente de protección al ambiente, algo en que han estado totalmente comprometidos durante mucho tiempo.

Desde su misma presentación, a puerta cerrada, el proyecto estuvo destinado al fracaso. El aferramiento a éste, que llevó hasta amenazas de muerte contra Sergio Hernández, obviamente “anónimas”, tiene un costo político inmenso. No solamente porque hoy millones de personas conocen el proyecto, y se oponen a su construcción, sino porque lo ha exhibido en todos los ámbitos.

Ha sido un mal pleito para Cué en cualquier ámbito que se quiera analizar.

En su inicio, se talaron decenas de árboles de un parque en el Cerro del Fortín, lo que ninguna institución puede avalar. La respuesta, aparte de la cerrazón al diálogo, del gobernador a las manifestaciones en su contra ha sido la más obvia, digna de una forma de gobernar que ya está prescrita, como fue enviar a esquiroles de la CTM encapuchados para atacar a los manifestantes que clausuraron simbólicamente esta construcción en junio pasado.

Tanto Toledo como Hernández y muchas asociaciones que representan a la sociedad oaxaqueña organizaron reuniones para discutir esto; tanto Zorrilla como Gabino Cué decidieron ignorarlos y
no participar.

La lección está sobre la mesa. Y tiene un mensaje para todos. Para los gobernantes contra la construcción de proyectos pactados en los oscuro, o en la corrupción, que no benefician a la sociedad, que merecen todo rechazo y que no pueden ser impuestos a priori.

Para la sociedad, esto es lo más importante, el mensaje clarísimo es que con causa justificada, con unión, con la fuerza la decisión, con la razón de su parte pueden ser mucho más poderosos que el más poderoso. Que así es como se mueven montañas.

No todo está ganado, sigue cancelar definitivamente la construcción del estacionamiento, que es un proyecto absurdo y totalmente innecesario.

Fueron meses de polémica pública que el gobernador pudo haberse ahorrado de medir bien a sus contrincantes. No se puede ir contra la voluntad de quienes se gobierna.

Lo cierto es que un par de pintores, desarrapados y con poca capacidad de interlocución, alejados de los reflectores, consiguieron detener la destrucción de una zona importantísima para la calidad de vida de los oaxaqueños.

Y, por lo pronto, sabemos que hay una vinculación más que sospechosa entre Cué, su titular de Turismo, Zorrilla, y una residencia más en el anecdotario político mexicano.

Un día Fernando Gutiérrez Barrios me dijo que si el pueblo quiere un puente, hay que construirlo, aunque no haya río que lo cruce… Se puede entender en contrario…
En Tuiter: @isabelarvide

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