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La batalla por las ideas

  • Federico Ling Sanz

  • Federico Ling Sanz Cerrada

Si nos preguntamos que tienen en común el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Acción Nacional (PAN), descubriremos que mucho más de lo que pensamos. Tienen en común que los tres están pensando en el poder (es lógico, el fin de los partidos es acceder a él de manera democrática, sistemática, periódica y civilizada); pero más allá de eso, me refiero por ejemplo a los métodos que utilizan para lograr su cometido. ¿Se vale hacer trampa? No. En ningún caso. Todos deben utilizar formas legales para hacerse con el poder. La siguiente pregunta es: ¿para qué quieren el poder? Pues, en teoría, lo quieren para impulsar su proyecto y su programa de Gobierno. Se supone que cada partido político tiene una plataforma específica, determinada y que le identifica y lo diferencia de los otros. Sin embargo, a veces sucede que los partidos pierden de vista lo anterior y se vuelven totalmente pragmáticos. Es natural que un partido político que no obtiene nunca el poder, no sirve para ser partido político y está fallando a su misión básica: ganar las elecciones y gobernar. No obstante, no es el único elemento que le aporta valor agregado a los institutos políticos de hoy en día.

¿Por qué digo todo esto? Porque en buena medida, los partidos políticos en nuestro país se han convertido en maquinarias sofisticadas (o burdas, si se ve desde ese lado), y entonces su único objetivo es ganar, acceder al poder y gobernar (para beneficio propio) y no para impulsar su proyecto de nación o de estado. Y entonces los partidos políticos se pervierten de tal forma que pierden de vista la brújula que les puede dar rumbo y los puede orientar de una mejor manera. Y esto no es nuevo. Veamos las situaciones en los tres partidos políticos más grandes de México.

Comencemos por el Partido de la Revolución Democrática, que se encuentra totalmente dividido. La salida de personajes como Andrés Manuel López Obrador se llevó tras de sí a una gran cantidad de militantes de izquierda (que ahora forman parte de Morena), y tienen que estar buscando alianzas coyunturales con otras fuerzas para ganar. ¿Acaso comparten un plan de Gobierno con el PAN en los estados donde se coaligaron para ganar la elección? No lo sé. Barrunto que en muchos casos, no. Sin embargo los une el objetivo específico de ganar.

En el caso del PRI, las cosas no son muy diferentes: la “sana distancia” entre el Presidente de la República y el partido político se terminó (si es que acaso existió en algún momento). El gabinete se encuentra totalmente dividido y buscan (los que pueden) a toda costa ser candidatos en el año 2018 para la Presidencia de la República. ¿Qué idea de nación pretenden implementar para México una vez que hayan ganado la Presidencia? No lo sé. Creo que ni ellos lo saben (de ser el caso).

Y por último, el caso del PAN quizá es el más emblemático si hablamos de división interna. Es evidente que la pugna que traen entre los grupos al interior del mismo se ha terminado por ventilar hasta en los medios, y de una manera francamente deplorable. Es claro que así no van a llegar muy lejos.

En conclusión: los partidos políticos están tan preocupados por ser operativos (ganar el poder) y dejar atrás a las ideas, que no se han dado cuenta que el mejor mecanismo para acceder al poder es a través precisamente de la defensa y el impulso de las ideas. Creo que pusieron a la carreta enfrente de los caballos.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información