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La botánica oculta de Paracelso, alquimista y médico de cuerpos y almas

  • Salud con herbolaria: Juan Nieto Rivera

Paracelso (Felipe Aureolo Teofrasto Bombasto de Hohenheim) fue un hombre genial, un iniciado; él nos introduce al misterioso, místico y mágico del mundo de las plantas, él acuñó los términos macrocosmos (Universo) y microcosmos (hombre); en su época fue señalado como alquimista, mago, médico y brujo, esto le ocasionó persecuciones por el clero pues afirmaba que tenía pacto con el demonio y sus fuerzas oscuras; en esa época medieval eso era suficiente para ser condenado y quemado vivo.

Su famoso Tratado de Botánica Oculta de las Plantas Medicinales nos hizo revelar la identidad y vida espiritual que tienen las plantas, como en aquél tiempo y hoy todavía se les llama despectivamente “yerbas”, Paracelso descubrió que ellas (las plantas), tenían vida espiritual y sentimientos; sufrían y tenían alegrías como el hombre; ellas también eran consideradas parte del plan divino, del arquitecto del Universo, afirmaba que eran seres místicos y mágicos que tenían influencia planetaria.

¿Por qué debemos ser tan egoístas al pensar que el mundo vegetal no tiene inteligencia? ¡Sentimientos y alma! Cuando observamos al girasol, que espera la salida del astro rey –el Sol-, para dar un giro respetuoso y solemne para seguirle “como escoltándolo” hasta el horizonte y despedirlo, y quizá le diga: “Gracias, astro rey, por brindarme tu calor, tu luz, tu energía y tu divinidad, ¡que alimenta mi espíritu!”.

Paracelso ingresó a su reino vegetal y descubrió un conocimiento oculto, el reino había aceptado que un humano, un profano, ingresara a su “código secreto” y le dio “permiso” para que “se comunicara con ellas”; las plantas, como el hombre, reconocían y adoraban al astro rey –el Sol- amaban su luz, su calor y energía espiritual; sin él no habría vida y siendo ambos del plan divino (Génesis), el sol era el eje medular de sus creencias y su fe. El Sol influyó en muchas culturas y pueblos del mundo, donde cada religión y raza lo adoraban y le hicieron pirámides y monumentos, como la Pirámide del Sol, (Teotihuacán) y Chichén Itzá en México; cada pueblo tenía su “dios”, aunque con diferente nombre. Paracelso descubrió en las plantas medicinales su organización, sus fuerzas vitales y curativas, su espiritualidad, del “dador de vida”, el Sol, le proporcionaba su energía y su “íntimo secreto”, la vida, las plantas tenían su correspondencia astral; la astrología en la actualidad no es comprendida y es vista en una forma poco seria, la gente compra revistas y periódicos para “saber” cómo le va a ir en la vida, en el amor y la fortuna.
BOTÁNICA OCULTA DE PARACELSO

Paracelso descubre que para recolectar (cortar) las plantas tenía que pedirle “permiso” y “hablarle” con mantras y rezos para que su elemental curativo y espiritual curara las enfermedades de su “hermano” el hombre; él estudió la cábala, astrología y astronomía y le hizo comprender las ciencias ocultas; su ilusión era curar como Jesús el Cristo; estudioso de la Biblia, recomendaba a sus pacientes que estudiaran génesis y apocalipsis, pero principalmente los salmos, donde estaba la sabiduría divina de Dios.

Él conoció los secretos más profundos de las plantas; su filosofía y conocimiento hasta hoy muy pocos lo interpretan y conocen; su divina alquimia la escribía en “claves secretas”, en latín, griego y alemán antiguo; pues sabía que su conocimiento podía usarlo mentes perversas, que lo aplicarían para beneficios mezquinos, y esto no estaba en el proyecto divino; este conocimiento lo tienen bien “guardado” cabalistas, masones, rosacruces y magos blancos. Él afirmaba que era necesario que el hombre olvidara su soberbia, que cubría su mente y espíritu y no pensara que era él el centro del Universo. Sus estudios de las tres sustancias bases presente en todos los cuerpos vivos, hombres, animales y vegetales (plantas) tenían azufre, mercurio y sal; clasificó los elementos para estudiar la naturaleza y al hombre y los dividió en fuego, aire, agua y tierra, (principios de la homeopatía de Samuel Hahnemann) para descubrir con su alquimia divina “la quinta esencia” y conocer los más íntimos secretos de la naturaleza y ¡del dador de Vida!

Paracelso decía: “Aquél que pueda curar enfermedades, debe ser médico”, pero también afirmaba que el conocimiento se lo proporcionó el arquitecto del Universo; y que no tenía que cobrar honorarios, pues la gracia, sabiduría y conocimiento era de Dios y no del hombre “y esto” no se cobra; él fue médico de cuerpos y almas y en este último sabía de las miserias humanas que venía “cargando el hombre” y recomendaba a sus pacientes que purificaran su espíritu, leyendo la Biblia, en especial los salmos.

Estimado lector, ¿le gustó el tema? Espero que sí; como siempre El Sol de México y su servidor, agradecemos su preferencia. Mil gracias y Dios lo bendiga.

Próximo tema: La influencia planetaria de las plantas medicinales en la botánica oculta de Paracelso.

Continuará…

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