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La buena suerte de Peña Nieto / Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

A medida que transcurría el viernes 23 de octubre con las imágenes monstruosas del huracán “Patricia” llegando a las costas del Pacífico mexicano, crecía la tensión y el temor. También la indignación ante la falta de conocimiento que demostraban autoridades locales y hasta los reporteros que cubrían los preparativos.

Todo indicaba que el huracán más letal, más grande, más fuerte que pudiésemos imaginar iba a traer una inmensa cuota de destrucción y muerte.

La falta de una “cultura de huracanes”, la forma en que se veía que no se estaban siguiendo los protocolos esenciales, hacía temer lo peor.

Quienes hemos conocido de cerca la destrucción, el inmenso peligro que significa el viento y el agua de los huracanes, sabíamos que quienes desde las ventanas, sin proteger de sus casas, estaban grabando la lluvia o aquellos que horas antes pretendían caminar por las calles estaban equivocados y desprotegidos.

La noticia de que “Patricia” se había convertido en un huracán cinco, la puntuación más alta en la escala correspondiente, había llegado la noche del jueves de improviso. Las fotografías que desde el espacio nos enviaban, los datos científicos que hablaban de vientos superiores a los 300 kilómetros por hora, toda la información era verdaderamente aterradora.

Y por arte de magia, como un milagro, “Patricia” desvió su trayectoria de entrada, bajó igual de inesperadamente su fuerza, dejando destrucción material mínima, no la que podíamos esperar por sus características. Seguramente los científicos pueden explicarlo, lo cierto es que el mal fario, la mala suerte que parecía perseguir al presidente Peña Nieto se rompió.

Ahora, el Primer Mandatario podrá presumir que confrontó la llegada del monstruo más aterrador sin ninguna muerte a lamentar, con una organización casi sacada de la manga, pero que fue eficiente. En balance, la naturaleza le hizo un inmenso favor, pero también el factor humano estuvo a su favor. Lo que no veíamos desde el inicio de este sexenio.

Junto con esta batalla ganada, que significa mucho, el Gobierno de la República tendrá que replantearse esquemas de protección civil para todo el país.

En Quintana Roo, que ha sido arrasado, destruido varias veces por el paso de huracanes que no tenían la magnitud de “Patricia”, se ha cultivado una “cultura de huracanes”, donde Gobierno y sociedad civil saben qué hacer en cada momento de la emergencia, lo que ha permitido que no haya víctimas en situaciones verdaderamente complicadas, donde la fuerza del viento se ha llevado muelles de cemento y acero, hoteles, playas, casas, todo lo que estaba en pie.

Esto es lo que debe existir en todo el país.

Cuando el aviso previo a la llegada del huracán “Patricia” pedía que la gente acudiese a refugios a voluntad, después de calificar su vivienda como “segura” o vulnerable, todas las alertas de quienes saben qué sucede en la población que escucha que tiene opciones…

Porque los temas de seguridad, de protección civil no son, no pueden ser opcionales. La gente debe salir de sus viviendas, sobre todo cuando estas no tienen cortinas anticiclónicas o cuando se espera un huracán de la fuerza de “Patricia”. Salir por convicción, que como sucede en Quintana Roo viene de la experiencia y la educación social, o por obligación. No es un juego de palabras como torpemente creyó Ninel Conde.

Un huracán es tan tremendo como un sismo, pero a diferencia puede prevenirse. Es la cultura de prevención la que permite sobrevivir a la fuerza de la naturaleza. Con los huracanes no se juega.

Enrique Peña Nieto, los mexicanos que habitan la zona afectada por el paso del huracán “Patricia” fueron muy afortunados. Tuvieron protección divina, una suerte inconmensurable. Esto no va a repetirse, por lo que debe ser una prioridad de este Gobierno instaurar una cultura de protección civil de verdad.

Y de pasadita, no estaría mal llamarle la atención al gobernador de Colima, Mario Anguiano, que no tiene perdón de Dios lucrando políticamente con doña “Patricia”…
En Tuiter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx