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La caballada está gorda, dice un caballo. Gilberto D’Estrabau

  • Gilberto Destrabau

Una de las leyes no escritas de la política electoral mexicana dice que, según le vaya al PRI en las elecciones para gobernador en el Estado de México, así le irá en las presidenciales, que se celebran un año después. Esta norma se incumplió en los bienios 1999-2000 y 2005-2006, pero volvió a tomar vigencia en 2011-2012 para inaugurar, según húngaros y pitonisos, otra racha centenaria o casi de triunfos tricolores.

De acuerdo con la calendomanía que aqueja a nuestra clase política, el inicio del quinto año de un sexenio es la apertura de puertas para el hándicap sucesional. En el caso de Estado de México, esto ocurrió el miércoles, con la entrega del Cuarto Informe de Gobierno del doctor Eruviel Ávila Villegas.

Durante prácticamente toda su historia, como se sabe, los candidatos presidenciales priístas salieron del gabinete, que por lo mismo tomó el nombre de “ colegio de cardenales “. Pero hubo siempre gobernadores con ambiciones, especialmente los del Estado de México, como el profesor Hank González. En 2004 se dio el primer esfuerzo serio de extender el Paseo Tollocan hasta Los Pinos: Arturo Montiel se autodestapó y poco después formó el famoso Tucom, Todos Unidos Contra Madrazo (Roberto ), quien presidía el partido y buscaba también la nominación. La de 2010 es historia reciente y muy conocida, por lo que toda la curiosidad se centra en lo que va ocurrir, o está ocurriendo, con la sucesión del doctor Ávila Villegas, y si el doctor Ávila está en el elenco de “México 2018”.

(Un gobernador saliente del Edomex tiene una ventaja importante sobre sus competidores que son funcionarios, pues tiene todo un año libre para hacer precampaña).
Estoy concentrado en cumplir con mi responsabilidad: Ávila

Como parte del despliegue mediático alrededor de su informe, se publicó una entrevista con el gobernador en un colega matutino. Imposible evadir el tema sucesorio y sobre este EAV fue cauto y escueto.

“Winston Churchill decía que para pensar en el futuro hay que resolver el presente. Y mi presente es el Estado de México, estaré muy pendiente en este tiempo de cosecha”, reflexionó, para luego recordar:

“Fui de niño vidriero, tengo ese oficio orgullosamente, y el hecho de que un vidriero sea mencionado (como candidato a la Presidencia de la República), así sea en el último lugar, para mí ya es un honor que agradezco. Pero tengo los pies sobre la tierra, soy muy institucional, soy leal a mi partido, tenemos jefe político, al cual respeto y admiro mucho, el Presidente de la República, y ese tipo de temas no me van a distraer”, aseguró.

Sobre otros temas, Ávila Villegas dijo que siente un buen ambiente en el Estado, y los mexiquenses reconocen lo que juntos, ellos y el Gobierno, han hecho y que comparte la tesis del presidente Peña Nieto en el sentido de que la demagogia y el populismo son un riesgo para México.

Pero al tema del 2018 todavía se le movía una patita. Ávila lo despidió parafraseando la lapidaria frase acuñada por el exgobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, a fines del gobierno de López Portillo:

–La caballada está gorda en mi partido–, sentenció.

Buenos días. Buena suerte.
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