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La CDMX no será un Estado (II) / Dr. Eduardo Andrade Sánchez

  • Eduardo Andrade

Lo primero que debe tenerse presente respecto de este tema es que las expresiones “Estado” y “entidad federativa” no son sinónimas. La Ciudad de México ya tenía tal nombre en la Constitución aun antes de la reforma aprobada en el Congreso. Expresamente se le mencionaba en el artículo 44, indicando que en ella coincidía la figura jurídica del Distrito Federal, el cual la propia Carta Magna considera desde su texto original de 1917 como una parte integrante de la Federación y por tanto una “entidad federativa” tal y como se ha enseñado en el Derecho Constitucional mexicano desde hace muchos años. Cuando todavía existían territorios, como Quintana Roo y Baja California Sur, que no habían sido convertidos en estados, se entendía que las entidades federativas eran los estados, los territorios y el Distrito Federal. El hecho de que a partir de la reforma se especifique en el artículo 44 su condición de entidad federativa, no significa que no la hubiese tenido con antelación. El dictamen de la Cámara de Diputados presenta una confusión entre la condición de “Estado soberano” y de “entidad federativa”, pretendiendo en ocasiones hacerlos aparecer como idénticos cuando no lo son. La entidad federativa es el género, los estados una de sus especies y el Distrito Federal, ahora con su denominación única de Ciudad de México, es otra de sus especies. Esta especie tiene solo un ejemplar, el cual es distinto conceptualmente a los estados de la República.

La intención de confundir se hace evidente, al momento en que se pretende desconocer la clara distinción establecida en el artículo 40 entre los estados y la Ciudad de México y en una parte del dictamen se encuentra una verdadera perla de redacción gramaticalmente confusa y jurídicamente aberrante al decir: “tal distinción no deberá entenderse como que la Ciudad de México no es considerada como una entidad federativa”, ¡por supuesto que no! Ni antes ni ahora es posible despojarla de su carácter de entidad federativa; lo que dice ese artículo es que se trata de una entidad federativa distinta a un Estado. Luego rematan los redactores del dictamen con el siguiente galimatías: “Debe considerarse que la Cámara de Origen decidió diferenciar sin ánimo de exclusión de entidad federativa, y más bien se realiza con expectativa de reconocimiento como capital”. Si se trata de confundir, evidentemente la inconsecuente redacción reproducida consigue ese efecto.

De la lectura del texto del artículo 44 reformado queda palmariamente demostrado que la Ciudad de México en tanto sea la sede de los poderes federales no es un Estado, de otra manera no diría que en caso de que los poderes federales salgan de ella “se erigirá en un Estado de la unión con la denominación de Ciudad de México”, si ya fuera un Estado no tendría porque convertirse en tal. De acuerdo al artículo 40 una vez que aparezca su texto reformado, la Ciudad de México es parte componente de la República federal si bien con un estatus diferente al de los estados ya que se hace de ella una mención aparte. Según el referido texto: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una república federal… compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una Federación establecida según los principios de esta ley fundamental”. La separación clara entre los estados de la República y la Ciudad de México se encuentra también en el artículo 43 en el cual aparece en la lista de “las partes integrantes de la Federación”.
eandrade@oem.com.mx