imagotipo

La ciudad de todos y para todos / Cuidémonos / Hazael Ruiz Ortega

  • Hazael Ruíz Ortega

Los habitantes de cualquier lugar del mundo aspiran o desean vivir en una ciudad visionaria. Pero ¿cuáles serían algunos atributos para lograr tal calificación?

Un espacio de características urbano arquitectónicas que posibilite la convivencia, la interconexión, el desplazamiento entre sus distintos segmentos sociales, lugar vinculado a escenarios deseables y posibles del bienestar de las personas, con valores, comunicación, vitalidad, resilencia, la participación democrática ejerciendo derechos con la corresponsabilidad. En fin, instituciones con visión e inclusión de los niveladores sociales. Una ciudad de todos y para todos.

La Ciudad de México que se construyó sobre la vieja traza de Tenochtitlán, contiene características esenciales de una ciudad visionaria, un ejemplo: Es sede de los Poderes federales y es la capital de la República Mexicana, la región urbana más grande y principal centro político, económico, científico y cultural del país. A partir de 1997, inicio de los Gobiernos progresistas y de izquierda, con una manera distinta de gobernar, que ha incidido, no sin múltiples retos, positivamente en los aspectos urbano, político y social, centrales de la vida de las personas en su quehacer cotidiano.

En este sentido, un documento que plasma la prioridad por y para las personas y de interés releer lo constituye el Programa General de Desarrollo del Distrito Federal 2013-2018 del Jefe de Gobierno, el Doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa. Por su importancia, démosle una mirada:

Visión de la Ciudad (de México): “una capital social, en la que las personas ejercen plenamente sus derechos en igualdad de condiciones y oportunidades; donde se apoya de manera digna y corresponsable a las personas en situación de vulnerabilidad y que por lo tanto es equitativa e inclusiva; una ciudad de libertades y tolerancia, donde la diversidad se constituye en un valor social y humano y se respeta plenamente la igualdad de género; una ciudad segura; una ciudad dinámica, compacta, policéntrica, competitiva y sustentable, que potencia las vocaciones productivas y fomenta la inversión; y una ciudad del conocimiento, digital e inteligente, con un gobierno profesional, efectivo, transparente, participativo, honrado y responsable”.

Salta una pregunta: ¿se puede crear esos espacios comunitarios descritos en la visión anterior? Los expertos refieren que sí se puede, perseverando durante mucho tiempo, que lo realizan quienes no se duermen en sus laureles; incluso, se dice, que se cimenta bajo la siguiente proposición: “no permitamos involución, dos, tres, cuatro grupos pueden tener ideologías radicalmente distintas y, sin embargo, ser todos visionarios, la variable total no es el contenido de la ideología, sino cuán profundamente se cree en ella y consecuentemente la vive”.

Es evidente que en la Ciudad de México y en nuestro país, se transforma de una cultura de la violencia a una cultura de calidad de vida, se trazan y construyen los caminos para la reconstrucción del tejido social con la suma de voluntades. A esa meta, darle tiempo al tiempo.

Nos viene a la memoria aquel verso del poeta León Felipe (1884-1968): “voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo, porque no es lo que importa llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo”.

Así, para esa reconstrucción del tejido social: dominar los protocolos del tejer, del entrelazado fino de la diversidad de los hilos de la sociedad y certificarnos en tejedores sociales. Porque, lo que importa no es llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo.

hazael.ruiz@hotmail.com