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La CNTE asimiló muy bien la pedagogía del chantaje impartida por nuestros gobiernos

  • Alejo Martínez

Alejo Martínez

Intentemos sintetizar en unas pocas líneas la “exitosa” estrategia gubernamental de indoctrinar a sus ciudadanos para que fueran aprendiendo, practicando e intensificando técnicas de chantaje contra los propios gobiernos: si existía una importante necesidad social a la que convendría darle satisfacción, pero la cual no había logrado tener el impulso organizador para convertirse en demanda política, ni siquiera era tomada en cuenta dentro de los programas de Gobierno.

Si otra necesidad social de equiparable importancia ya no era solo latente, sino que había logrado convertirse en demanda política, pero era canalizada por vías institucionales y quizá hasta con manifestaciones masivas para presionar a las autoridades competentes, pero haciéndolo en forma ordenada y con respeto a la legalidad, podían analizarse para ser tomadas en cuenta pero con demasiada frecuencia recibían insatisfactorias respuestas y además postergadas.

En cambio, en múltiples casos, que fueron creciendo y creciendo a medida que obtenían soluciones favorables, las demandas que se formulaban ya no constituían solo necesidades sociales insatisfechas convertidas en demandas políticas, sino que fueron creciendo la exigencia de que los gobiernos les concedieran privilegios, prebendas y sinecuras para cúpulas dirigentes privilegiadas, quienes habiendo alcanzado una elevada capacidad de organización y de movilización de masas, demostraban músculo, en especial ante los 4 últimos regímenes de gobierno y amenazaban o rompían el orden para que se les diera satisfacción a sus desproporcionadas exigencias.

En la medida en que, muy por encima de las reales y profundas necesidades sociales, los gobiernos otorgan prioridad a las exigencias de privilegios, cuando son apoyadas por amenazas organizadas y presiones políticas que combinaban con daños a la sociedad, grandes sectores de la colectividad nacional han venido capacitándose bajo esta “pedagogía del chantaje” que con extraordinaria persistencia y suma eficiencia les han venido impartiendo nuestros regímenes de gobierno. Han aprendido así que el mejor método para arrancarles beneficios es el del chantaje, la extorsión.

Para darnos una idea más clara sobre la irracionalidad de la estrategia seguida, traslademos esta pedagogía del chantaje del ámbito gubernamental al de la educación familiar. Equivaldría a que los padres decidieran practicar con sus hijos una educación bajo los siguientes lineamientos: si el niño llora porque tiene hambre, no le hacemos caso y lo alimentamos solo hasta que haga un buen berrinche.

A un niño más grande y carente de juguetes que nos pide un carrito barato, tampoco le hacemos caso, argumentando nuestros escasos recursos. Pero cuando ese niño hace berrinche, empieza a romper platos, vasos y cristales de la casa, entonces de inmediato reaccionamos concediéndole el carrito y algo más. Ese niño convertido en adolescente o en inútil adulto dependiente, ya resulta sumamente difícil de reeducar; ya adquirió un muy arraigado y exitoso patrón de comportamiento.

Hoy padecemos una CNTE a la que hemos venido educando con esa estrategia, pero estamos ya frente a un adolescente o un adulto eterno dependiente que ha resultado un muy aventajado alumno de la gubernamental pedagogía del chantaje. La CNTE sabe muy bien que la forma más eficiente de obtener lo que quiere y de doblegar la acobardada resistencia gubernamental radica en “romper platos y vasos” perjudicando al máximo a la inerme e inocente sociedad, incendiando vehículos, bloqueando carreteras para asfixiar al máximo posible la economía, vandalizando instalaciones gubernamentales, privadas o partidistas y en general afectando y perjudicando al máximo.

¿Continuarán nuestros pusilánimes gobiernos no solo tolerando sino premiando estos delictivos comportamientos para dejarle al que sigue un problema todavía más explosivo? Lamentablemente hay muchos indicios de que el régimen en funciones le está quedando demasiado pequeño a los enormes desafíos que nos está planteando nuestra sumamente conflictiva época actual.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell