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La CNTE promueve la educación privada

  • Alejandro Díaz

  • Alejandro Díaz

Entre las familias mexicanas existe la convicción de que la educación es la llave para que sus hijos accedan a una vida mejor. Saben que ellos necesitan prepararse para enfrentar adecuadamente el futuro y que el primer escalón es la educación básica. Saben que Primaria y Secundaria terminadas son necesarias para que tengan oportunidades de empleo, además de que no podrán intentar más estudios.

Si bien no todos los escolares tienen la disposición ni el interés en aprender lo que se enseña en la escuela, los padres sí desean que ellos lo hagan y aprendan; saben bien lo que es no tener educación. En especial si como padres sufrieron carencias por no haber ido a la escuela. Los que sí pudieron aprender y graduarse, aunque fuera de Secundaria, superaron a quienes no lo hicieron. Y entre más alto el título, lograron mejores trabajos y sueldos más atractivos.

Por ese conocimiento, y por las experiencias derivadas de lo que estudiaron o no, los padres en general buscan dar a sus hijos la mejor educación posible. Aunque hay una minoría que no se interesa en sus hijos y en su futuro, la mayoría sí lo hace y procura su bien. Por eso, se vuelve para ellos un imperativo lograr la mejor educación para los hijos.

Les importa tanto que están dispuestos a grandes sacrificios con tal de que sus hijos puedan educarse adecuadamente.

Los adheridos a la CNTE en buena parte de los estados del sur del país (Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán) creen que con su oposición a la Reforma Educativa se realizan como maestros, pero no es así. Son los Estados con la más baja escolarización, el mayor analfabetismo y el menor aprovechamiento del país. Como su esfuerzo se concentra en la acción política y no en la enseñanza, no han dado importancia al alumnado. Y con ello los padres desesperan al ver que se limita el futuro de sus hijos.

Consideran que no solo está en riesgo el futuro de ellos, sino su mismo presente. Saben que no pueden desatenderse todo el día de ellos, pues ambos padres tienen que trabajar la mayor parte del día y si no hay clases los hijos se dedicarían a la vagancia, con las consecuencias del riesgo de caer en vicios y hasta de llegar a cometer delitos.

No solo en las condiciones actuales del conflicto con la CNTE, sino ya en muchos conflictos anteriores, los padres buscan la salida en la enseñanza privada. Sin detenerse si la calidad es la deseada, inscriben a sus hijos en escuelas que no están sujetas a bloqueo. Si en el pasado ya han surgido incontables escuelas privadas, un conflicto como el que ahora ha causado la CNTE, las hará proliferar.

La Secretaría de Educación Pública federal, y las respectivas de esos cuatro Estados van a enfrentar mayores retos. Van a tener que lidiar no solo con los actuales paristas y su ausentismo, sino con la necesidad de garantizar que más escuelas privadas de todo género en verdad contribuyan a educar a quienes son el futuro de esos Estados.

daaiadpd@hotmail.com