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La comunicación, vital para formar seres humanos / Juan Osorio

El Gran Hermano está observando. En estos días nos encontramos frente a un fenómeno particular en México: después de diez años de ausencia, el formato televisivo de observación constante hace un retorno anunciado con trompetas. Siendo honestos, parte del éxito de Big Brother es el hecho de que podemos analizar a individuos en un ambiente completamente controlado. Observamos cada momento de su vida, y, por lo mismo, nos fijamos en todo lo que hacen con suma atención al detalle: su forma de ser, sus hábitos, sus palabras, sus expresiones. Es entonces cuando, literalmente, descubrimos su verdadera esencia. Los mismos detalles que pueden parecer insignificantes son en realidad los más importantes. Nos damos cuenta de que sus expresiones son vacías, su vocabulario es pobre y no existe una profunidad en lo que dicen.

Sí, es cierto: en pleno siglo XXI, la carrera por evolucionar en lo material, lo tecnológico, las redes sociales y demás es tan competitiva, que nos hace preguntarnos cómo quedamos parados como seres humanos.

El tiempo es algo verdaderamente relativo. Por un lado, vivimos con él, pero al mismo tiempo debemos aguantarle el paso. Me pregunto qué hacer para ir al mismo ritmo con los constantes cambios en los sentimientos y en los valores. Si logramos hacerlo, tenemos de nuestra parte la clave para un futuro menos violento y más amoroso. Sin embargo, nos rebasa la codicia del poder y la falta de humanidad. Es un ir y venir constante, donde tenemos que encontrar el punto medio. ¿Qué hacemos para restablecer la confianza, la honestidad, la seguridad y sobre todo, la comunicación con nuestros seres queridos? ¿Cómo nos conectamos nuevamente con nuestros hijos,
nuestra pareja o nuestros amigos?

Cuando la comunicación es sólida, formamos seres más humanos y más fuertes para enfrentar la vida. Las diferentes formas de enviar un mensaje son las que hacen las relaciones más ricas y más profundas entre nosotros. ¿Cómo establecemos intimidad en un mundo donde todo parece estar expuesto? En este ejercicio, los medios de comunicación cargan con una gran responsabilidad frente a la audiencia, al buscar que sus contenidos transmitan un mensaje para jóvenes que no leen periódicos ni libros, que sus hábitos transmutan de forma constante y que su atención se dispersa. El asunto no es una falta de contenido, es el cómo decírselos. Tengo fe y confianza en que los ciclos se cierran y que está por venir esa parte de la humanidad que marcará una gran
diferencia en el siglo XXI.

¿Será que esto es solo un sueño de amor? ¿O será que los contenidos pueden estar cargados de significado? Tal vez la respuesta me la dé el tiempo, es solo cuestión de encontrarle el ritmo. Por cierto, hablando de ayer, felicito de forma especial a una persona por su cumpleaños. Cada día es una nueva oportunidad para seguir
aprendiendo.