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La Conferencia de Múnich sobre política de seguridad | Poder Nacional | Javier Oliva

  • Javier Oliva Posada

Londres. Cada mes de febrero desde hace 52 años, hacia la primera quincena, se realiza en la capital de Bavaria, Alemania, un encuentro internacional, al que asisten promedio, representantes de poco más de cuarenta países. En esa ocasión, no fue menos relevante, al tratarse temas como la guerra de Siria, la situación en Libia, la cuestión de los migrantes en Europa así como los desafíos que significa el protagonismo balístico de Corea del Norte.

Al mismo tiempo que se desarrollaban las conferencias y mesas de trabajo, se realizaron consultas entre varios grupos y representantes de país, para alcanzar la primera y frágil tregua en Siria, que justo en esta primera semana de marzo entró en vigor. Lo relevante del caso, es que también Rusia e Irán se sumaron a la convocatoria para evitar más muertes de civiles inocentes y tratar de rescatar a miles de heridos que no tienen acceso a ningún tipo de servicio de salud y recuperación. Lo cierto es que este encuentro anual en Munich, tiene siempre un importante impacto en los escenarios de tensión y conflicto en curso.

Organizada en el entorno de influencia de la Organización del Tratado Atlántico Norte, la Conferencia también concita acuerdos diplomáticos multilaterales así como bilaterales. Por ejemplo, el celebrado entre John Kerry y Dimitri Mvedev, jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos y el Primer Ministro de Rusia, establecieron los primeros contactos formales para alcanzar la primera tregua entre el Gobierno de Bashar al-Assad y la oposición armada a su régimen, para entonces mejor dirigir los esfuerzos coordinados en contra del Estado Islámico de Siria y Levante.

De acuerdo con los despachos periodísticos, análisis y documentos, llama la atención que el crimen organizado y sus variantes no sean siquiera mencionadas en la Conferencia, cuando en muchos países, como México, resulta ser un problema fundamental y casi estructural, que inclusive en algunas partes del país, pone en riesgo la viabilidad del Estado mismo. El terrorismo es por mucho, el tema central, seguido por la migración y el cambio climático; la cuestión entonces es que mientras que para la comunidad internacional el crimen organizado no sea una verdadera prioridad, los países y sociedades afectadas, tendrán que hacerle frente en condiciones de poco apoyo e interés internacional.

Las posibilidades de que las oleadas de migrantes sigan llegando a los países integrantes de la Unión Europea, sí que es una de las prioridades en el corto plazo. Sin embargo, en los posicionamientos de los líderes y representantes reunidos en la Conferencia, poco se leyó sobre la parte de responsabilidad que sus países tienen respecto de las muy costosas y prolongas guerras en la región; de Libia a Siria; de Afganistán a Irak, no hay duda de que buena parte de la situación, sino es que la mayor, tiene que ver con las disputas entre potencias colonialistas de los siglos XIX y XX y cuyas consecuencias hoy vivimos en todo el mundo.

De hecho, justo en 2016, se cumplen 100 años de la firma de los acuerdos Sykes-Picot, firmados entre el Reino Unido y Francia y que tuvieron como objetivo repartirse los despojos del Imperio Otomano, aún antes de que terminara la Primera Guerra Mundial. Países que fueron creados a partir de dichos acuerdos, explican las tensiones que ahora vivimos. Pero ese tema lo trataré en siguientes entregas.

javierolivaposada@gmail.com