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La construcción de una historia y las bases del futuro || Jorge Schiaffino ||

  • Jorge Schiaffino

Son múltiples los episodios históricos y el debate sobre la naturaleza jurídica del Distrito Federal, por ello, las bases de una reforma política y de un mejor Gobierno pueden ser un el instrumento básico para reencausar su desarrollo armónico y una oportunidad para generar condiciones más favorables en la calidad de vida de la sociedad y también, una entidad democrática con diversas expresiones ciudadanas, de organizaciones sociales y políticas modernas.

Una de las causas por las que no se ha logrado concretar una reforma política en el DF, si no definitiva, cuando menos satisfactoria para la mayoría, ha sido justamente la alternancia en el Gobierno desde 1997, y no porque ésta sea mala, pero sí, por desgracia, porque desde entonces los gobernantes en lugar de tomar las decisiones que beneficien a la ciudad y a sus habitantes, se han inclinado pensando más en la rentabilidad electoral o el generar sus propias bases sociales, y la verdad es que estas decisiones no han sido congruentes con los planteamientos o ideas de quienes han gobernado y gobiernan a cuando eran oposición.

Por eso, es importante reiterar que en la vida institucional del Distrito Federal no debe de ser vista como el resultado de una visión patrimonial de las fuerzas políticas; por el contrario, debe nutrirse de ideologías diferentes de izquierda, de derecha y de centro, por el papel ciudadano en lo individual y colectivamente, ya que la diversidad natural que existe en la Ciudad de México estará condenada a una visión simplista que aniquilaría cualquier esfuerzo de cambio histórico y estructural y esto sería algo que los ciudadanos ya no están dispuestos a consentir.

Por ello, resulta importante recordar que desde México-Tenochtitlán, la ciudad fue símbolo de dominación y de mayor jerarquía de las culturas mesoamericanas, y a la llegada de los españoles fue ante su belleza, orden urbano y majestuosidad que permanecieron en ella como el centro de su dominio, convirtiéndose en ayuntamiento una vez que Cortés fue confirmado como gobernador. Fue así que surgió la capital de la Nueva España, cuya forma administrativa fue la de un alcalde mayor, un mayordomo, un escribano, dos alcaldes comunes y ocho ediles.

Con la promulgación de la Constitución de Cádiz, las formas de organización político administrativas sufrieron cambios muy importantes de corte liberal bajo la influencia de la revolución francesa, con lo que inició el debate sobre el centralismo y el federalismo.

Fue con la protesta del presidente Guadalupe Victoria que se dio el decreto de creación del Distrito Federal, emitido por el Congreso en 1824, que ya lo contemplaba como sede de los poderes federales y un Gobierno a cargo de un gobernador. Mientras permaneció vigente esta constitución, y solo durante la primera legislatura, no tuvo representantes, diputados ni senadores.

Al instaurarse los gobiernos centralistas se suprimió esta figura jurídica y se le denominó Departamento de México, del que se mantuvo como capital y el gobernante un prefecto designado. Lo anterior, según lo señalaba el Decreto del Congreso Nacional de 1837.

Como podemos apreciar, la concepción sobre la naturaleza y la forma de Gobierno tiene ya un amplio debate histórico, por ello, los políticos que actualmente intervienen en las decisiones de la ciudad están obligados a conocer estos episodios a fin de no caer en discusiones infructuosas. La pseudoizquierda tiene una radicalidad que no ha permitido avanzar, ya que pretende imponer su visión de forma unilateral. Pocos recuerdan que fue durante la hegemonía del PRI y con amplia mayoría en ambas cámaras del Congreso que se decidió consolidar los derechos políticos de los capitalinos.

El devenir de la Ciudad de México es apasionante y debe existir un compromiso para que la próxima asamblea constituyente genere cimientos modernos, democráticos y de mayor certeza para los ciudadanos. Evitar liderazgos mesiánicos que se amparan en grupúsculos corruptos en las delegaciones para cooptar y corromper la vida y las actividades cotidianas de los ciudadanos.

Continuaremos bajo la tónica de pensar en una mejor ciudad y un mejor Gobierno, seguiremos entonces en nuestra próxima entrega revisando no solo la historia, sino analizando el contexto de la reforma política y en su momento, plantear algunas propuestas con el propósito de contribuir a un debate próximo de gran trascendencia.

Al tiempo.

* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx

/rp