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La créme de la créme

  • Eva Makívar

Lo que es no apreciar o valorar

En Ecuador, hay una floreciente industria de la moda indígena. Las Cámaras del vestido y Juana Chicaiza,  exreina de belleza de la etnia puruhá,  imparten clases a modelos que visten renovados trajes indígenas de las marcas Vispu y Churandy.

Juana, discriminada cuando fue la única candidata indígena en un reinado de belleza en el que se burlaban de sus trajes típicos, creó en 2013 la agencia de modelaje Awkis y Ñustas (príncipes y reinas en lengua kichwa (quechua), para exhibir prendas puruhá en las pasarelas.

Las creaciones incluyen anacos (faldas tradicionales confeccionadas con casimir), fajas y blusas de flores bordadas a mano que cuestan entre 150 y 800 dólares.

Ah, pero aquí a México, vino el diseñador francés, Christian Louboutin y para su colección “Mexicaba”, contrató a bordadoras mayas, a quienes pagó un promedio de 235 pesos por bordado, con los que se fabricaron dos mil bolsas que se venden en mil 500 dólares cada una (28 mil pesos cada bolsa).
No obstante, las artesanas de la comunidad de Maxcanú, en Yucatán, se muestran agradecidas, señalando que fue un buen trabajo y que, con lo ganado, además de un 10% de la venta final de las bolsas que se destinará para apoyar a su fundación, se podrá construir un nuevo local en el que puedan trabajar de forma más cómoda.

Tsss, reflexionan. ¿Será que aquí no sabemos apreciar, valorar e impulsar el trabajo artesanal de nuestros indígenas?

Habrá que preguntarle a Nubia Mayorga, directora  de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), si estuvo justo ese pago, o bien, este galo ¿se olvidó de la ‘’fraternité et justice’’ y se  chamaqueó a las artesanas mayas?

 

Adivinen en qué va a acabar

Activistas de varios colectivos que instalaron desde junio un campamento indefinido para impedir la tala de árboles en el Paseo Tollocan, fueron molestados, y una vez asaltados, en diferentes madrugadas.

De acuerdo con los opositores al proyecto  “Túnel de acceso y desnivel a Liverpool”, que sería construido sobre los camellones de Paseo Tollocan (lo que implica el derribo de más de 230 árboles), el asalto ocurrió cerca de las 04:00 horas. En otra ocasión fueron desalojados violentamente por un comando de personas encapuchados.

Finalmente (más bien, hasta ahora) hace unos días, Galerías Toluca declinó, vía sus redes sociales, en su intención de derribar los árboles.

El propio Eruviel Ávila Villegas se comprometió a no derribar un solo árbol mientras la UAEM realizaba un estudio de impacto ambiental.

Sin embargo, el rector Alfredo Barrera aclaró que la casa de estudios ya había emitido una primera opinión, ya que encontró inviable la obra, debido al impacto ambiental que representaría, y planteó la necesidad de un proyecto de movilidad alternativo, integral y sustentable.

¡Mjá, seee (eso es un ‘sí’ desganado)!, esa canción de ‘un misterioso asalto’ y ‘desalojos violentos sorpresa’, ya está muy cantada, ¿en qué creen que vaya a terminar todo esto? Porque los activistas son huesos duros de roer y resisten…

 

O todos coludos o todos rabones

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) emitió una resolución que permitirá a las personas del mismo sexo que contraigan matrimonio, recibir la pensión de viudez en caso de fallecimiento del o la cónyuge.

¡Bien!, festejan, ‘¡lo que es parejo no es chipotudo!’, ¿por qué tenía que ser diferente?

Pederasta VIP

Unos 547 niños del coro católico alemán de Ratisbona, que era dirigido por monseñor Georg Ratzinger (hermano del papa emérito Joseph Ratzinger), fueron víctimas de malos tratos y agresiones sexuales entre 1945 y 1990, según el último informe de la investigación sobre el caso.

En el informe final, se dio a conocer que el hermano mayor del papa emérito Benedicto XVI, monseñor Georg Ratzinger, de 93 años, fue durante 30 años director del famoso coro católico germano, por lo que fue acusado de haber tenido parte de la responsabilidad de cubrir con un “yo no vi nada ni me enteré de nada” los abusos físicos y sexuales contra los niños.

Los “gorriones de Ratisbona” (como se les conoce a los niños del coro católico) realizan diversas giras para presentarse. Ahí “éramos estrellas, pero cuando regresábamos al internado nos adentrábamos en un siniestro mundo de la Edad Media”, dijo Wittenbrink en el programa de televisión MenschenbeiMaischberger.

El abogado Ulrich Weber, encargado de la investigación, afirmó que durante la  gestión de Georg Ratzinger, -1964 a 1994-, ocurrieron “las cosas más graves” y “a él se le reprocha haber mirado para otro lado y no haber tomado medidas”.

¡Zas!, dicen, nunca tan vigente eso de ‘’tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”, o para resumirlo en términos llanos: “¡se hizo bien we.. el monseñor! A ver si su ‘bro’, el ex papa, no resulta un vulgar ‘tapaderota’, tal y como fue con el padre Maciel…