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La crisis de las pensiones en Pemex / Mundo Económico / Jorge Sánchez Tello

  • Mundo Económico / Jorge Sánchez Tello

Pemex es una de las empresas más ineficientes del mundo entero. Su nivel de productividad es muy bajo; la capacitación de su fuerza de trabajo es deficiente; no tiene recursos para invertir en ciencia y tecnología, ni tampoco para expandir sus activos; sus empleados son muy mal pagados. En el presente artículo nos abocaremos a indagar sobre la crisis y el déficit de pensiones de Pemex, una empresa productiva del Estado que quizá se vea beneficiada con la Reforma Energética, pues ello le permitiría tener más recursos y acceder a nuevas tecnologías para poder ser más eficiente en sus operaciones.

Empezaremos por comentar lo que analistas han dicho de Pemex. Una consultoría ha dicho que el alcance del esquema de reestructura de pensiones de Pemex es todavía limitado, porque no se resuelve el problema financiero de la empresa, “debido a que en el mejor de los casos solo se cubren el 10 por ciento de las pensiones. El acuerdo laboral se quedó corto porque no se pudo ajustar a todos los trabajadores, y la reestructura que eleva la edad de jubilación de 55 a 60 años y la antigüedad mínima para el retiro, que es de 25 a 30 años de trabajo, apenas cubre a la poco más de la mitad de la plantilla de trabajadores de la empresa, y el problema de financiar a la otra mitad”. Es con deuda.

Pero veamos en cuatro puntos principales de los rasgos de la problemática de pensiones de Pemex.

En primer lugar es verdaderamente grave que una parte sustancial de las ganancias de la empresa productiva del Estado (Petróleos Mexicanos) sean absorbidas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. De esta forma, dicha succión de recursos impide que la empresa sea capaz de pagar mejores salarios; impide que se paguen las pensiones, e impide que se reinvierta en nuevas tecnologías para hacer más eficiente a Pemex. Por tal razón es evidente que sea posible que Pemex, al igual que cualquier otra empresa, pueda retener gran parte de sus actividades y de sus ganancias financieras para lograr que sea posible hacer más eficiente a la empresa. Muchos legisladores se oponían en un principio a la Reforma Energética, pues establecían que con nuevas empresas que produjeran gasolinas, era evidente que habría un despido masivo de trabajadores en Pemex. Sin embrago, nosotros pensamos que con tal Reforma, será posible hacer más eficiente a la compañía estatal y que se contará con esa posibilidad de asociarse con otras empresas productivas para fusionar activos, capacitar al ineficiente cuerpo de trabajadores de Pemex y compartir nuevas tecnologías.

En segundo lugar, es preocupante que en Pemex exista un sistema “piramidal” en el pago de  pensiones. Los trabajadores en activo pagan las pensiones de los jubilados. En este punto pensamos que se debe de seguir un esquema similar al que se maneja en las pensiones con las Afores, en el cual cada trabajador va formando su patrimonio para el retiro.

En tercer lugar, pensamos que los capitales privados deben de tener mayor participación en Pemex. Se debe de seguir el ejemplo de la petrolera brasileña Petrobras, la cual, a pesar de sus escándalos de corrupción es mucho más eficiente que nuestra empresa petrolera. Y es lamentable que en Pemex en lugar de que se le ayude y se le auxilie en materia tecnología y financiera, la SHCP le succione sus recursos, y con ello se impide el avance de la empresa. Sería deseable que Pemex tuviera accionistas particulares y que pudiera cotizar en los mercados de capital tanto nacionales como internacionales. En el caso de la petrolera financiera brasileña, cerca de 50 por ciento de su capital social se cotiza en Bolsa, y gracias a ello tienen accionistas que le exigen ser más eficiente a tal empresa. Los inversionistas que tienen parte del paquete accionario exigen mejores retornos sobre inversión, a la vez que aportan capitales frescos a tal empresa.

En cuarto lugar, es grave que el único accionista y dueño de la empresa productiva del Estado sea el Gobierno mexicano, quien no le está inyectando fondos a Pemex, y sí en cambio la está saqueando y descapitalizando a través de los elevados impuestos que Pemex debe de pagar. De esta forma, no hay otro remedio más que Pemex se abra a la inversión privada.
enriquevera2004@yahoo.com.mx