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La Cruzada debe continuar / Libertad Bajo Palabra / Pedro de León Mojarro

  • Pedro de León Mojarro

“Algunos entienden por democracia apenas el derecho del pueblo a gritar que tiene hambre.

Yo entiendo por democracia no solo el derecho de gritar contra el hambre sino el derecho de comer.”

Luis Ignacio Lula Da Silva
La situación económica de este año, amenaza ser complicada, el precio del petróleo por los suelos, el dólar en las nubes, los recortes presupuestales a la orden del día y la cada vez más extenuante concentración de la riqueza, amenazan sobre todo a las familias de la periferia social que ordinariamente son a las primeras que perjudican los ajustes presupuestales.

Ojalá que los recortes no afecten la necesaria inclusión mínimamente de un millón de familias al programa Prospera y otro millón a la tarjeta Sin Hambre.

Al revisar las tripas del presupuesto para la política social, no se ven por ningún lado estos elementales recursos, que apoyarían a aproximadamente 8 millones de mexicanos a tener su alimentación asegurada y sus hijos en la escuela.

La Cruzada Nacional contra el Hambre (CNCH) fue una estrategia que surgió para atender a más de 7 millones de mexicanos que vivían en pobreza extrema y alimentaria (PEA). Nunca contó con un presupuesto propio, solo se asignó una partida a la subsecretaria de participación ciudadana, desde la que se contrataron vía las universidades y tecnológicos del país a poco más de 8 mil promotores, jóvenes becarios encargados de atender y recorrer las comunidades de mil municipios en donde se asentaba la mayoría de la población PEA.

Adicionalmente, como parte de la estrategia de la CNCH se hizo una reforma para reorientar la partida presupuestal del FAIS (Recursos que se asignan a estados y municipios para abatir las carencias de marginación que el Coneval registra) a 3 carencias (alimentación, calidad y servicios a la vivienda) de las 7 que registra el Coneval para medir la marginación y la pobreza.

Esta reforma dio como resultado que en el 2014 se lograra una mezcla de recursos sin precedentes en el país, superior a los 120 mil millones de pesos, focalizada a las comunidades con más alto grado de marginación, tomando como eje los recursos FAIS de los Estados y municipios.

Un elemento clave en los logros mencionados fue el acompañamiento en territorio de los promotores sociales, los coordinadores de planeación (Coplades) y coordinadores técnicos sociales (CTS) en el manejo del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social; además de esto, los Coplades desempeñaban múltiples tareas técnicas de gran relevancia, entre ellas el seguimiento a la matriz de inversión de la Cruzada y tareas de coordinación para la integración del Padrón Único de Beneficiarios a nivel nacional.

La mala noticia es que este año han sido dados de baja los promotores sociales de la Cruzada, así como los coordinadores técnicos sociales. Con esta decisión se corre el riesgo, espero equivocarme, que los municipios apliquen los recursos del Fondo III a acciones y proyectos que no estén dentro de los indicadores que el Coneval marca.

En esta situación, cabe preguntar ¿qué medidas se tomarán sobre la persistente debilidad de comunidades y municipios que agudiza la reproducción de la pobreza, ante la inestabilidad económica internacional que evidentemente afecta a nuestro país?

Ojalá haya la suficiente sensibilidad para entender que la atención a los más pobres, además de un derecho humano consagrado en la constitución es un asunto que incide directamente en la estabilidad social y la seguridad nacional.

Y si usted, lectora, lector querido, no tienen inconveniente, muchas gracias por sus amables comentarios y aportaciones, nos leemos el próximo jueves.
Facebook: Pedro de León Mojarro

twitter:@Pdeleonm

Sitio Web:www.pedrodeleon.mx

*Miembro de Unidos Podemos A.C.