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La cuadratura del círculo

  • Cuadratura: Enrique pardo Genis

  • Un mundo subterráneo
  • Origen e historia del Metro

Transitar por los canales subterráneos de la CdMx, con el mero objetivo de transportarse, le hacen a uno pensar en un sinfín de posibilidades. Si se es catastrofista, el colapso de la infraestructura pasará por la cabeza, al puro estilo de la película de 1996 Dayligth. Imagínese, ¿qué pasaría?, ¿cómo evitar el pánico ante una multitud de gente, y a sabiendas de la inseguridad, por demás sabida, que permea los pasillos, andenes y vagones? Por otro lado, no se necesita ser un gran observador para darse cuenta que no todos ahí somos pasajeros; no todos vamos de paso; no todos bajamos decenas de metros y más, solo para llegar a un destino y volver a salir a la superficie. No. Hay quien realiza su vida ahí; quien justamente ese es su destino, pues ahí trabaja de manera formal o informal.

El Metro es muchas cosas más que un mero medio de transporte. Es un lugar de trabajo, casi un hogar, y un modo de vida para muchos. Pero además, el Metro es un distintivo de ciudades capitales, e importantes de un país. Pues su objetivo es la transportación masiva a gran velocidad, con la finalidad de que los viajeros lleguen a sus destinos para producir y así mover toda la maquinaria económica a gran escala, que regularmente se encuentra en los corazones de las naciones. Por ello no es raro ubicar subterráneos en capitales de un gran número de países.

Ahora, cuando esta infraestructura llegó México, su historia en el mundo ya estaba muy bien cimentada. Pues tan solo el metro más antiguo del mundo se encuentra en Londres, Inglaterra, y data de 1843. En ese año, Charles Pearson propuso abrir túneles e instalar vías férreas, como parte de un plan de mejora de la ciudad. 10 años después, el parlamento inglés autorizó la propuesta y en 1860 comenzó la construcción. Fue tres años más tarde, que la primera línea de metro con seis kilómetros de longitud, y locomotoras de vapor, entró en funcionamiento. Más tarde fueron remplazadas por carbón.

Para 1884 la línea metropolitana ya formaba un anillo de aproximadamente 20 kilómetros. A partir de ahí se le añadieron líneas radiales la excavación de los túneles en forma de tubo, le dieron al metro inglés la denominación coloquial “tube”. La siguiente ciudad en tener metro fue Nueva York, en Estados Unidos. Su línea más antigua comenzó a funcionar en 1863, al igual que en Londres, y se encontraba totalmente separada del tráfico.

En 1896 Budapest y Glasgow fueron las siguientes ciudades europeas que contaron con metro. Fue hasta el siglo XX que la expansión de este sistema de transporte llegó a Latinoamérica, Oceanía, África y Asia. Más de 160 ciudades tienen sistemas de tránsito rápido, con un total de más de 8 mil kilómetros de vías y 7 mil estaciones. Como dato relevante, cabe destacar que el primer Metro en Latinoamérica fue el de Buenos Aires, Argentina. Fue inaugurado en 1913.

Más de cinco décadas después el Metro llegó a la Ciudad de México, pues en 1969 se inauguró la línea 1 que va de Zaragoza a Chapultepec, la línea 2 de Tacuba a Taxqueña, y la línea 3 de Tlatelolco a Hospital General. A México, le siguió Sao Paulo, Brasil, con la construcción de su metro en 1974 y Santiago, Chile, en 1975.

Viva la vida y sea feliz.

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