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La Cuadratura del Círculo

  • La Cuadratura de Circulo / Enrique Pardo Genis

  • Enrique Pardo Genis
  • Tú, una ventana y yo Levántate… aún hay más adelante

Platicaba con ella y me dijo: “Tú no me conoces”. Mi mirada desconcertada pareció no importarle, pues volteó la cara hacia la ventana, mientras su mirada cristalina denotaba una tristeza que me partió en dos. Después de pensarlo, reflexioné que quizá ella tenía razón; yo no la conozco. O por lo menos no por completo, porque yo no puedo negar que soy uno de sus seres más cercanos, ni ella puede negar que “literalmente” yo soy parte de ella.

Después de unos segundos tomó mi mano y me dio las gracias por estar ahí y decirle las cosas que le decía, que para ser sincero no sé que tanto sirve o no que yo abra la boca. Creo que la vida es una montaña rusa con falta de mantenimiento. A veces se está arriba y a veces abajo; unas veces se va lento y en ascenso y otras descendemos estrepitosamente. En ocasiones el cochecito en el que viajamos está entero y otras tantas reporta una falla, y lo mismo pasa con las vías. Quisiéramos que todo estuviera bajo nuestro control, y de hecho nos cuesta entender que no es así. Incluso sufrimos por ello, unos más que otros, pero así es la vida.

Su mirada iba de la ventana al televisor, yo la observaba con todos los argumentos revueltos. Tenía mucho qué decir y sin soltar su mano solo dije: “No tienes nada que agradecer”. Muchas veces he caído y me he levantado, pero mentiría si dijera que lo he hecho solo, pues siempre hay voces que muy a su manera dicen: “Levántate, aún hay más adelante”. Ella ha sido una persona que lejos de apapachar, me ha enseñado a buscarme la vida. Desde muy pequeño me dijo que las cosas no vienen a ti, sino que tú tienes que ir por ellas, y yo le creí. Así me dirijo, por lo menos la mayoría de las veces.

Nuestra historia está formada por una serie de decisiones que nos van definiendo. No siempre tomamos los mejores caminos, pero lo importante es tomarlos. Pues el equivocarnos es parte de la vida, y como siempre dice mi padre: “No hay mal que por bien no venga”. Siempre aprenderemos de los raspones y tropezones. Pero lo importante es levantarse y seguir.

Y sobre una serie de decisiones ella delineó su historia. No eligió ser hija, pero sí esposa, madre y profesionista; y lo hizo de la mejor manera. Ahora entiendo lo que le ha de haber costado eso. Pero nunca la vi sufrir. Nunca la he visto como una mujer sacrificada, sino más bien entregada y realizada. Es una de esas personas en la que uno se quisiera convertir algún día, teniendo en cuenta que quizá nunca lo logre. De hecho cuando pienso en ello, dudo que muchos puedan alcanzar lo que ella ha alcanzado hasta ahora. Y por ese ejemplo yo le doy las gracias desde lo más profundo de mi corazón. Ella es un pilar de mi vida. Y si no logro ser lo que ella, me queda la gran satisfacción de llevar su sangre en mis venas.

Su ánimo y apoyo siempre me han ayudado a salir adelante. Y vaya que cuando me aferro en un tema me cuesta soltarlo y ella lo sabe. Sigo aquí sosteniendo su mano, y ahora me toca a mí decirle: “Levántate, aún hay más adelante
y no te voy a soltar”.

Viva la vida y sea feliz

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