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La cultura de la destrucción como colonialismo inhumano: Los manglares de Tajamar en Q. Roo / Un Cuarto Propio / Lucía Raphael

  • Lucía Raphael

La gran diferencia entre los países neoliberales desarrollados y los países neoliberales en vías de desarrollo es que los primeros protegen a diestra y siniestra lo que les queda de su fauna y de su flora y cuidan los ecosistemas que se encuentran dentro de sus fronteras, mientras que depredan sin clemencia los territorios de los países en “vías de desarrollo”. Y, ansiosos por formar parte del club del “primer mundo”, aquellos en subdesarrollo son capaces de destruir y dejar destruir todas sus reservas naturales y sus territorios, participando en esta carrera por devastar el planeta, como si se les fuera la vida en ello…

En semanas recientes circuló un video en el que el filósofo francés Gilles Deleuze (El Abecedario de Deleuze https://www.youtube.com/watch?v=lV-VBG3j9sg) explica que la diferencia entre ser “de derecha” y “de izquierda” es un asunto de percepción. Ser “de derecha” significa comenzar por sí mismo siempre, ver únicamente por el bien propio, el entorno, la familia, el barrio, el capital, lo que quede comprendido dentro de las cuatro paredes de la propia casa y hacer todo para que esto dure. “Ser de izquierda” significa percibir antes que nada el horizonte, después el mundo, el continente, la calle donde vivo y finalmente, yo… Es buscar los acuerdos; los arreglos para que las injusticias no duren, y en los países en vías de desarrollo es saber que los problemas del mundo están más cerca de nosotros que los problemas del barrio.

Es evidente que el neoliberalismo que rige los gobiernos del mundo hoy ejerce radicalmente la primera forma de pensar: las ganancias inmediatas, el enriquecimiento propio, el “crecimiento económico” individual, aunque esto solo implique a un uno por ciento de la población; lo que no han entendido es que a la velocidad en que sus políticas están acabando con los recursos naturales, desde los elementales para la vida como el oxigeno, el agua (todos tasables y hoy ya en venta), como los espacios verdes, la ecología, el mar, los bosques, los manglares… Lo que están haciendo al devastarlos para convertirlos en proyectos jugosos monetariamente es arrebatando a quienes habitan dentro de sus cuatro paredes la posibilidad de una vida digna, futura, posible. No se dan cuenta de que el futuro ya esta aquí, que son las playas donde sus hijos se bañan las que están ya llenas de polución, que son los alimentos que su familia ingiere los que ya esta llenos de insecticidas y de hormonas, que son las zonas que los suyos solían visitar o admirar por su exuberancia las que están desapareciendo entre los dientes macabros de los buldóceres y las palas.

En Quintana Roo la población de las zonas colindantes al manglar Tajamar, en Cancún, ha hecho un trabajo fundamental para exponer la manera en que en unos cuantos días, acompañados por un despliegue de seguridad más que orwelliano, arrasaron con gran parte del manglar para la construcción de una nueva zona turística. Por suerte, como lo informa “Aristegui Noticias”, el juez federal Gerardo Vázquez Morales sentenció a favor de una ciudadana que se amparó, ordenando suspender las obras el 26 de enero próximo. La pregunta es, una vez pasado el tiempo de la suspensión provisional, ¿qué ocurrirá? Los especialistas explican que si se detiene la masacre, en el estado en el que se encuentra, el manglar podrá recuperarse.

Hay irregularidades en muchos niveles. Primero que nada, los interesados mintieron al conseguir el permiso de cambio de uso de suelo afirmando que no era un manglar, ahora tampoco tomaron las medidas necesarias para salvar y reubicar a la fauna y la flora del ecosistema, y en su prisa por destruirlo todo están enterrando animales vivos. La fotografías son escalofriantes.

El contencioso no es un tema reciente. La autorización de la Semarnat para la destrucción de este manglar fue dada desde el 2005 en pleno Gobierno de Vicente Fox, y quien la firmó fue el entonces titular de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira), quien fue inhabilitado en 2007, tras haber otorgado al menos 70 permisos irregulares y denunciado por ello ante la Secretaría de la Función Pública.

Pienso que así como “nadie esta obligado a lo imposible”, ningún funcionario ni miembro de la administración pública, ni federal ni estatal, esta obligado a darle seguimiento a un proceso tan plagado de irregularidades, y quiero pensar que apegados a derecho y pensando en el futuro de los suyos pueden detener esta masacre.

El turismo hoy debe ir acorde con la sobrevivencia del planeta, no queremos que los únicos lugares donde se pueda acceder a la naturaleza sean islas privadas, donde solo quienes pueden pagarlas tengan derecho a saber qué es un manglar, un bosque, una playa virgen. Tajamar se puede todavía salvar.
Fuentes: http://m.aristeguinoticias.com/2001/mexico/frenan-ecocidio-en-el-malecon-tajamar-cancun/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=frenan-ecocidio-en-el-malecon-tajamar-cancun

http://www.sinembargo.mx/20-01-2016/1602310

http://www.jornada.unam.mx/2016/01/21/sociedad/035n1soc

http://www.jornada.unam.mx/2016/01/17/estados/023n1est