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La deuda con el campo / René Arce Islas

  • René Arce

El marco del Día Mundial de la Alimentación es un momento oportuno para analizar la situación de México de un problema multifactorial, partiendo de la producción y su distribución.

Las políticas públicas que se han llevado a cabo con la intención de incentivar la producción en el campo cruzan por el problema de que sean usadas como programas electorales a conveniencia del partido en el Gobierno, así como no incentivar necesariamente una mayor y mejor producción, sino generar una dependencia económica de los pequeños productores hacia los apoyos otorgados.

Otro de los problemas es el bajo incentivo para trabajar en el campo, hablando en tema de remuneración económica y de reconocimiento social. Hace falta la emancipación del trabajo agrario, todos somos dependientes del trabajo que realizan las y los trabajadores del campo, pero que son denigrados por sus fuentes de ingresos.

Como tercer punto, es la diferenciación en producción de aquellos quienes cuentan con todas las herramientas humanas y tecnológicas, en contraste con los pequeños productores, lo que genera una pésima distribución de las ganancias, así como poca seguridad en la producción de los pequeños productores.

Finalmente, se encuentra el tema de qué y dónde se producen los alimentos; otro punto vital donde no hay una correcta inspección de las autoridades y que producen, primeramente, la invasión de zonas no destinadas para la agricultura y ganadería y que en su mayoría son reservas naturales; y por otro lado, especies genéticamente modificadas que ponen en riesgo especies endémicas de nuestro país.

En el tema de la distribución de los productos, he manifestado que la economía social y solidaria es de gran apoyo a los medios tradicionales de venta. La economía social y solidaria, por definición busca el desarrollo de pequeñas regiones en la producción, consumo y distribución del capital, así como la asociación de las comunidades para cerrar brechas de desigualdad frente a los grandes productores mediante la organización.

En la otra parte de la distribución se debe encontrar el Estado, como un ente regulador de los procesos de comercialización, procurando la debida remuneración a los productores por su mercancía, así como facilitando la venta y el cuidado del mercado para los productos nacionales.

El reto está en generar políticas públicas con una visión de Estado, hemos visto cómo pasa el tiempo, acabamos con recursos naturales, ampliamos las brechas de desigualdad, incrementamos los problemas alimenticios y de salud. Todo lo anterior por el corto plazo generado por los procesos electorales, dejando de lado lo verdaderamente importante.

Es necesario hacer un llamado desde cada frente aun estando a tiempo, para impulsar el desarrollo de políticas públicas donde la soberanía alimentaria para todos los mexicanos del presente y futuro esté asegurada. Pensar en proyectos de Nación antes de proyectos de grupo o individuales es por lo que hay que propugnar.
Mail: renearcecirigo@gmail.com

Fb: René Arce

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