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La diferencia…

  • Gabriela Mora

Pues comenzamos la semana pasada con la increíble muerte de Juan Gabriel, sin lugar a dudas un personaje del que muchos quisiéramos aprender en cuanto a congruencia y autoestima puesto que él fue como quiso ser, auténtico y liberado de las críticas y polémicas opiniones que su persona acarreaba; pero además, un líder carismático y creativo que con su estilo, bailes y canciones ganó la simpatía de México y trascendió al ámbito internacional… Pese a opiniones encontradas, un mexicano ejemplar, respetuoso y carismático de esos que mucha falta nos hacen.

Y  es que, aún no digeríamos la muerte del cantautor ni sabíamos por dónde andaban sus restos temporalmente perdidos, cuando el martes por la tarde nos enteramos de que, a invitación de la Presidencia de México, el miércoles tendríamos una visita “incómoda”, el antipático candidato republicano a la Casa Blanca de Estados Unidos –no a la de acá-, Donald Trump, se daría un tiempecito en su apretada agenda para echarse una platicadita con nuestro presidente Enrique Peña Nieto…

Cayendo y volviendo a caer, el Presidente de México  se encamina al final de su sexenio… Ante los repetidos hierros cometidos a lo largo de estos cuatro años -que evidencian una absoluta falta de sensibilidad política-, Trump fue invitado a venir  luego de las innumerables ofensas en contra de nuestro país y de los mexicanos. Comencemos contemplando el carácter de Peña como  jefe de Estado, en tanto que Trump es meramente un candidato, pero además, está clarísimo que este no era el momento para una reunión entre Enrique Peña Nieto y Donald Trump.

Ante el asombro  que el anuncio de la visita causó en los mexicanos,  el “Washington Post” reportó que “Varios funcionarios y diplomáticos mexicanos contactados el martes no tenían idea de que Trump había sido invitado, y mucho menos que tenía prevista la visita para el día siguiente. Cuando se conoció la noticia, la canciller mexicana, Claudia Ruiz Massieu, estaba en Milwaukee para la apertura de un nuevo Consulado mexicano. Los miembros de su equipo dijeron que no tenían conocimiento de una posible visita de Trump”.

Si en verdad funcionarios allegados a Peña no conocían la situación y fue Trump quien definió la fecha -antes de su discurso sobre migración-, sin fecha establecida para Hillary, además de consentir que ella se diera justo un día anterior a la presentación del IV Informe de Gobierno, debemos preocuparnos mucho por  el Presidente, por sus asesores y por la falta de estrategia, ética y lógica con que se actúa al interior del Gobierno.

No obstante, se dice que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, respaldó la decisión presidencial; es más, la cadena de televisión  CNN le atribuyó a él la autoría de la visita, aunque en el país del norte se afirmó que los detalles “fueron planchados” por el jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán, y el yerno de Trump, Jared Kushner: no hay responsable y finalmente quien cargó con todo el peso de la visita fue el Presidente.

“Dejé en claro que México no pagará por él” (el muro), posteó Peña en Twitter una hora después de que despidiera a su visitante, faltaba algo peor…

Por la noche, a una horas de su estancia en México, Trump reiteró su discurso en Arizona, no se movió un ápice en su dureza migratoria: “México va a pagar por el muro, solo que ellos aún no lo saben”, reiteró Donald Trump.

Lo cierto es que todo en la vida tiene un tiempo y un momento. Cómo llegamos a esto? ¿A quién se le ocurre invitar a su casa a una persona que ha incurrido en ataques suficientes para considerarlo un enemigo? ¿A quién, justo un día antes de lo que hace algunos años en México se llamaba “Día del Presidente”? ¿A quién en la víspera del IV Informe de Gobierno? ¿No es esto falta de sensibilidad política?

Siempre he manifestado mi negación al pesimismo, al desánimo y  al regateo de los éxitos.

Pese al sinnúmero de errores, creo que Peña Nieto pasará a la historia como el Presidente de las reformas cuyos éxitos o fracasos, se verán muy lejos de este sexenio, pero a Peña lo acaba el no saber vender, como no ha sabido vendernos “lo  que casi no cuenta, pero cuenta mucho”, como dice él mismo. Lo cierto es que si a Enrique Peña Nieto le va bien en los últimos años, le irá bien al país… ¡Así sea!
gamogui@hotmail.com