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La discapacidad en México

  • Daniel Ávila Ruíz

Daniel Avila Ruiz

De acuerdo con el artículo 2 de la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, una persona con discapacidad es aquella que por razón congénita o adquirida presenta una o más deficiencias de carácter físico, mental, intelectual o sensorial, ya sea permanente o temporal; y que al interactuar con las barreras que le impone el entorno social, pueda impedir su inclusión plena y efectiva, en igualdad de condiciones con los demás.

Un documento publicado por investigadores del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, señala que en México la población que sufre discapacidad alcanzó 7 millones 184 mil personas; que alrededor de 15 millones 886 mil registraron dificultades leves o moderadas para realizar actividades básicas, según cifras de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014.

De acuerdo con el documento referido, diferentes fuentes coinciden en que el tipo de discapacidad más frecuente a nivel nacional es caminar, subir y bajar usando sus piernas, y en general moverse (64 por ciento); el segundo tipo es ver, aunque se usen lentes (58.4 por ciento); le siguen los problemas para aprender, recordar y concentrarse (38.8 por ciento); escuchar con un aparato auditivo (33.5 por ciento); y por último, los problemas emocionales o mentales (19.6 por ciento).

Según datos de la ENADID, las entidades federativas con mayores tasas de discapacidad fueron Nayarit, Durango, Colima, Jalisco y Zacatecas en 2014. Mientras que cuatro años antes, en 2010, el Censo de Población registró la proporción más alta de población con discapacidad en Zacatecas, Yucatán y Michoacán.

De acuerdo con la misma fuente, el origen principal de los ingresos de la población con discapacidad fue el trabajo (40 por ciento). Este dato es muy relevante, pues contrasta con la baja tasa de participación económica que tiene ese sector. La segunda fuente de ingresos fue la asistencia social a través de programas de gobierno (39 por ciento) y, en tercer lugar están las fuentes que derivan de jubilación o pensión (22 por ciento).

Los investigadores del Belisario Domínguez señalan que se requiere que las fuentes de información sobre el tema homologuen sus resultados y sean comparables en el tiempo, pues hasta ahora es imposible saber si la condición de discapacidad ha aumentado o descendido en la población, cuáles son los tipos que más han crecido, o en qué entidades federativas se ha agravado el problema, entre otras muchas interrogantes cuya respuesta ayudaría a mejorar la atención de este sector de la población.

Los datos anteriores muestran que la población que padece algún tipo de limitación física tiene una condición de vulnerabilidad social mayor que el resto de la población; y en ese sentido, las políticas públicas aún tienen ciertos pendientes en la atención e inclusión en igualdad de oportunidades.

En mi labor como legislador, desde hace siete años y en especial, como senador de la República he impulsado acciones concretas de gestión con mis paisanos, con especial énfasis en la atención a diversas discapacidades a través de impulsar la Compaña Preventiva DAR Salud.

A través de la misma, con un entusiasta equipo hemos dado servicio en las zonas más pobres de Yucatán y se ha dado servicio a mil 892 yucatecos mediante exámenes de la vista (362) y lentes (305), revisiones médicas (474), consultas de odontología (259) y nutrición (27), así como cortes de cabello (770).

Lo hago porque creo que hay que pasar de las palabras a los hechos cuando afirmamos que el acceso a la salud es fundamental para la población en general, pero para quienes se encuentra en condición de discapacidad, es esencial.
*Senador por Yucatán. Presidente de la Comisión Bicameral del Canal del Congreso, secretario del Comité del Instituto “Belisario Domínguez” e integrante de las comisiones de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico, Juventud y Deporte, de Turismo, así como de Reforma Agraria.