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La disputa en el DF / Zona de Guerra / Héctor Tenorio Muñoz

  • Héctor Tenorio

La recién aprobada Reforma Política de la Ciudad de México le permitirá constituirse en una entidad federal, desafortunadamente llegó de manera tardía para el Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien fue su gran impulsor. El Revolucionario Institucional (PRI) es responsable de que así sucediera, ahora tendrá una influencia notable en la discusión y elaboración de la Constitución de la capital del país. Mientras, Acción Nacional (PAN) se inconformó y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se mostró cauto, pero todo indica que serán los más beneficiados.

Lo que está en juego es quién gobernará la ciudad más grande del país. Cabe recordar que en las elecciones del 2012, el DF resultó ser la tercera entidad donde mayor votación obtuvo el entonces candidato presidencial del tricolor Enrique Peña Nieto. Tres años después, el partido del Gobierno creció al repetir en la delegación Cuajimalpa y obtener triunfos en La Magdalena Contreras y en Milpa Alta. No obstante del notable avance, quedaron detrás del PRD, que gobierna en seis demarcaciones. Aunque siguen bajando en la intención del voto y nada parece detener su caída, en el mejor de los casos retendrán Venustiano Carranza e Iztacalco en el 2018. Del otro lado de la moneda, Morena vive momentos de éxito al llevarse cinco demarcaciones, que pudieron ser más. Según las encuestas, tienen amplias posibilidades de encabezar el Gobierno capitalino, los principales tiradores son Ricardo Monreal Ávila, jefe delegacional de la Cuauhtémoc, y Martí Batres Guadarrama, líder estatal de dicho instituto político; ambos están enfrentados en una guerra sin cuartel. En este contexto, el arribo de Mariana Moguel Robles a la presidencia del PRI en la capital del país obedece a la idea de pretender mermar, hasta donde sea posible, el crecimiento de Andrés Manuel López Obrador.

La hija de Rosario Robles intentará convertirse en un verdadero factor de unidad entre los distintos grupos internos que en los hechos han demostrado poco interés en el DF desde que perdieron el poder en 1997. Entre otras razones, quizá está el desgaste político que implica gobernar un lugar ingobernable. A pesar de esto, Moguel Robles prometió recuperar la Ciudad de México; el problema es que las encuestas los ubican muy abajo y casi empatada con el PAN. Su discurso parece sujetarse a un interés personal de ser candidata al Senado de la República. Actualmente, los priístas se encuentran preocupados, no quieren retroceder el terreno ganado en las pasadas elecciones. Así lo demuestra la actitud del PRI en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF); el grupo parlamentario gestionó un paquete económico para el 2016 con la intención de mitigar los riesgos de un deslave en la barranca de Santa Rita, en Cuajimalpa, además de atender a las familias afectadas. Hacen lo correcto; en el 2018 los panistas amenazan con quitarles la plaza.

Ahora bien, cualquier partido político que pretenda quedarse con la capital de la nación requiere del triunfo de tres delegaciones claves: Iztapalapa, Gustavo A Madero y Azcapotzalco. Las dos primeras están en manos del Sol Azteca y la última la gobierna Pablo Moctezuma Barragán, de Morena, quien no ha entendido que la opinión pública observa con lupa su actuación; las protestas de los vecinos se han hecho sentir ante el mal funcionamiento de su administración. Sin duda, López Obrador deberá poner más atención al momento de nombrar a sus candidatos. No podrá equivocarse y tendrá que elegir otros métodos de selección.

El proceso electoral en el DF todavía es lejano, pero se tendrá que tomar en cuenta que el comportamiento de los electores se ha vuelto más demandante. Así o más claro.
tenorio_hector@hotmail.com