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La economía mundial se topa con que ya no nos está funcionando la estrategia keynesiana

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

Algo sumamente extraño está sucediendo en la economía mundial. La crisis financiera internacional que estallara primero en EU en diciembre de 2007 y luego se extendiera por gran parte del mundo en 2008 y 2009 ha provocado desde entonces un estancamiento económico generalizado a lo largo del planeta. Cuando en 2008-2009 empezaron las recesiones, se prendieron las alarmas y se quiso evitar volver a caer en una Gran Depresión mundial como la que se iniciara en 1929.

Fue así que las autoridades económico financieras de los países decidieron aprovechar las relevantes lecciones aprendidas de esa dolorosa experiencia e implementaron las estrategias practicadas por Franklin D. Roosevelt y las tan avanzadas como probadas teorías de John Maynard Keynes, con la finalidad de que la prolongada recesión no se convirtiera otra vez en gran depresión. Con ese proyecto en mente la mayoría de las naciones decidieron, a pesar de la reducción en sus ingresos, no solo evitar recortes en sus presupuestos públicos, sino inyectar más dinero para dinamizar la economía.

Desarrollar las estrategias keynesianas trajo como consecuencia natural un incremento en los niveles de endeudamiento, mientras que los bancos centrales recurrían a significativas reducciones en sus tasas de fondeo y a ampliar la adquisición de bonos gubernamentales, así como a otras medidas para reactivar la economía y el empleo. A pesar del considerable abanico de medidas tendientes a dinamizar las estancadas economías, que se han puesto en acción hasta ya por ocho años consecutivos, los resultados alcanzados han estado muy distantes de los objetivos originalmente planteados.

La economía mundial, después de esos años de esfuerzos, gastos y endeudamientos, sigue estancada. El presidente de China Xi Jinping en su discurso al inaugurar la reunión cumbre del G-20 el día 4 de este mes en la antigua pero modernizada ciudad de Hangzhou, quiso destacar que “ocho años después de la crisis financiera internacional, la economía mundial vuelve a estar en un punto crítico” y que los países padecen una demanda y una inversión deprimidas. Con el incremento del gasto público se ha querido impulsar la inversión privada pero, como lo señala el Nobel de Economía, Michael Spence, ha surgido un obstáculo fundamental: negras perspectivas respecto a la demanda futura que desalientan esa vital fuente de inversión.

Nos enfrentamos al hecho de que, a pesar de los considerables incrementos en el gasto público de múltiples países, la demanda agregada sigue estancada o no crece lo suficiente, y ello desalienta la inversión, prolonga el estancamiento y obstaculiza el crecimiento. La fórmula keynesiana no está funcionando como se esperaba. Estamos ante un desafío que reclama grandes dosis de imaginación y creatividad.

Es importante subrayar que México, al igual que gran parte del mundo, está enfrentando un fenómeno de estancamiento a pesar del incremento en el gasto público y en el endeudamiento. Según el INEGI, en el segundo trimestre de este año acabamos de caer en una contracción por la cual el PIB descendió 0.2 por ciento respecto al primer trimestre. Las optimistas cifras oficiales de aumento en el empleo formal, se explican en gran medida por la incorporación al IMSS de empleos informales ya existentes y además padecemos una persistente reducción en el nivel de masa salarial frente a los crecientes excedentes de explotación, lo cual significa una mayor concentración del ingreso que repercute en reducción de la capacidad de demanda-compra del conjunto de la población.

Postulaba el presidente Roosevelt: “Es de sentido común adoptar un método y probarlo. Si falla, admitirlo con franqueza y probar otro. Pero por encima de todo probar con algo”. Me atrevo a insistir en que convendría buscar la fórmula por el lado de un más equilibrador reparto de la enorme capacidad de producción que están haciendo posible los deslumbrantes avances científicos y tecnológicos, vía menores jornadas de trabajo con mayor cantidad de personal contratado. Pero dada la prevaleciente rudeza de la competencia internacional, ello tendrían que iniciarlo los países más avanzados y con mayor nivel de productividad.

amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

Mermado poder adquisitivo de la población por menores remuneraciones al empleo y concentración del ingreso.