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La estabilidad inestable

  • Pedro Peñaloza

En política solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela

Antonio Machado

Pedro Peñaloza

1. Cifras, números y adivinanzas. Ante las modificaciones que realizó el INEGI al Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015, el Coneval planteó la posibilidad de perfeccionar la metodología para medir los ingresos de los hogares. Los tecnócratas se fascinan midiendo indicadores estadísticos y econométricos, poco les importa la génesis que le dieron origen a los números ¿Qué acaso no es el capitalismo desde su origen una fábrica de pobres? ¿O de qué se trata? ¿De que los ricos lancen mendrugos para aminorar el hambre de los pobres? Entonces hablemos con franqueza. Bien, muy bien, entendamos el juego. El sistema requiere de tomar el pulso para vislumbrar el funcionamiento de la dominación económica.

Que no nos vengan a decir los señores de las calculadoras sofisticadas y de los cerebros rígidos que el debate central es medir el número de pobres, eso quizá suene bien para los que creen en un “capitalismo justo”, aquellos que ensalzan el bienestar de este sistema de producción, pero por favor señoritingos, se los exigimos, no recurran a Bizancio en el Siglo XXI. Para eso están los nacionalistas tardíos y los “liberales a la carta”. A esos sí que les fascina lo intrascendente.

Ahora bien, si quieren discutir en serio (que lo dudamos), hablemos de la desigualdad social y de la concentración del ingreso, ahí sí tenemos que decir muchas cosas, más allá de lo frívolo y rutinario ¿Qué tal si ponemos a debate el reciente informe de Oxfam y diseccionamos los orígenes de la riqueza de las cuatro familias mexicanas que se apropian de casi la mitad del PIB? ¿Quieren transparencia de los ingresos y hasta de rendición de cuentas?  Ese es el tema nuclear de un país desgarrado por la brecha de quienes tienen todo lo tienen y de los “nadies”. ¿“Olvidan” que estamos frente a un proceso globalizador y excluyente? El Capitalismo Financiero es depredador y devastador, la circulación de capitales se rige por botones de computadoras y de comunicaciones satelitales, este Capitalismo no admite dádivas a los de los primeros deciles. Ese es el punto, los otros temas, son propios de críticos de lo superfluo, quedan bien como distractores. ¡Síganle!

2. “La violencia nuestra de cada día”. Un nuevo fantasma nos persigue. En cada calle, en el transporte público, en las familias, en las escuelas y en la vida cotidiana, nos referimos a la pandemia de la violencia, de los homicidios y de las agresiones sin freno. De poco valen ejércitos, policías, guaruras y cárceles atestadas, la metástasis invadió al país y los enfermeros del Gobierno únicamente se contentan con recetar placebos y algodones para que la sangre no se expanda. No más. La crisis múltiple llegó con todos sus efectos trepidatorios y traumáticos. Los indicadores de las instituciones oficiales no pueden atajar la realidad y les estalla en la cara, alegan disminuciones en algunos rubros y festinan rebaja en otros. Pero, el mar embravecido de las cifras impulsado por la realidad, nos dice que el país está haciendo agua. Mientras los señores del poder realizan ejercicios de vulgar criminología administrativa que no es otra cosa que relativizar sus fracasos. En tanto, los voceros de la clase dominante, empezando por el inquilino de Los Pinos, dirán que vivimos con estabilidad, claro las ganancia de los banqueros fluyen sin parar y la clase política vive en un cerco de protección y de privilegios. Esa construcción simbólica de la realidad no irá muy lejos.
pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz