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La evaluación educativa. Un paso sustancial de la rectoría del Estado / Rosamaría Villarello Reza

  • Rosamaría Villarello

Cierto, por increíble que parezca, pero en cuántos países tiene que haber presencia de la fuerza pública para que los maestros puedan ejercer sus derechos laborales, como el de poder presentarse a su evaluación académica. En México sí sucede y con gran despliegue en Oaxaca; así como lo acabamos de ver en 28 entidades, con una participación de 95.2 por ciento de los maestros inscritos. Al igual que en Guerrero, donde 120 egresados de la normal de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos” quisieron presentar sus exámenes por primera vez, como requisito para acceder a una plaza en educación básica.

Lo importante de todo ello, por sí mismo, es que la sociedad ha aceptado que ante la cerrazón y la violencia de una permanente negativa de los líderes sindicales, llámese CNTE o CETEG, incluyendo grupos del SNTE, haya tenido lugar una práctica que a partir de ahora se convierte en permanente bajo las nuevas reglas de la Reforma Educativa.

A qué grado se tuvo que llegar de dejadez, descomposición, inclusive de gobiernos locales, para que una actividad, que además es una obligación de todos los educadores, la de estar presentando evaluaciones, haya tenido que llevarse en un ambiente de tensión y de protección para todos aquellos que quieren y se están esforzando en seguir como maestros y tener acceso a una mejora salarial y de nivel.

Puede que también el trabajo de persuasión que se ha hecho sobre el daño ocasionado a miles de niños y niñas de las entidades más conflictivas haya removido las conciencias de mucha gente y el atraso formativo de los educandos, comparados con los de otros Estados, haya tenido un impacto directo. Muchos años han costado y esfuerzos, a la vez que romper miedos de lo que podría ocurrir si los maestros iban en contra de las voluntades e intereses de sus propios “líderes”. ¿Dónde han quedado los recursos?

Hoy si estamos viendo lo que debemos entender como la rectoría del Estado; o sea, la función que debe ejercer el poder, entendido éste como la forma que tiene su representante, el Gobierno, de hacer valer el Estado de Derecho en una sociedad democrática.

No era lo deseable, pero ante las circunstancias hay que reconocer y felicitarnos porque a pesar de todo, a pesar del ambiente de tensión, se llevó a cabo una acción, la de la evaluación, en paz y con resultados alentadores para futuras acciones donde los cuerpos de seguridad tengan que actuar de la forma tan eficiente como en esta ocasión lo hicieron.

Ahora, lo que falta será competencia enteramente del campo académico: ver cuántos maestros quedaron calificados y a cuántos habrá que incorporar a programas de renovación y de métodos de enseñanza-aprendizaje.

Si hay maestros comprometidos, actualizados y con un mayor nivel cultural, los alumnos de primaria y secundaria podrán llegar a un bachillerato o a carreras técnicas, a tecnológicos o universidades con excelencia.