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Si la falsedad ideológica fuera lo que parece, la mitad de los políticos estarían en la cárcel / Juego de Palabras / Gilberto D Estrabau

  • Gilberto Destrabau

Según las últimas noticias, el expresidente brasileño Lula da Silva, aceptará ser ministro de Gobierno de su ahijada Dilma Roussef, lo cual lo pone al abrigo de la justicia ordinaria que investiga el escándalo Petrobras. La Fiscalía de Sao Paulo lo acusa de ocultación de patrimonio, lavado de dinero y falsedad ideológica.

Totalmente imperito en cuestiones jurídicas, cuando examiné la situación actual de Lula y su condición de sindicalista y líder del Partido de los Trabajadores, en primer lugar, la acusación de “falsedad ideológica” se me hizo totalmente coherente y congruente. Si es culpable de lo que se le acusa, da Silva efectivamente habría traicionado la ideología socialista avanzada que lo llevó a la Presidencia. En segundo lugar, reflexioné que si en México estuviera tipificado el delito de “falsedad ideológica” en los términos que yo le suponía, las cárceles estarían llenas de políticas y políticos mexicanos, especialmente las y los llamados “chapulines”, que brincan de un partido a otro, con la gracia, diría Lorca, de un joven campesino, que cruza de un salto el río. (Esto porque quien abandone una ideología para unirse a otra en busca de un beneficio personal, comete dos falsedades: desecha las creencias políticas que profesaba, y abraza convicciones que le eran ajenas y hasta contradictorias. Siempre en el contexto de ideologías traicionadas, serían también delitos los que cometen, por ejemplo, los partidos PRD y PAN, al mancomunarse y ayudarse mutuamente, ya que uno es de izquierda delirante y el otro de derecha persignada).

Sí está tipificado en México el delito de “falsedad ideológica”

Mientras más daba vueltas al asunto, más me convencía que el delito de “falsedad ideológica” era una chulada, pues de estar tipificado y castigado, causaría una verdadera revolución en la estructura de los partidos políticos. Porque, en teoría, todos los partidos políticos mexicanos poseen una ideología, y hasta tienen en sus dirigencias un secretario que, supuestamente, la promueve entre los de fuera y cuida que se respete por los de dentro. Así que, de haber un delito de falsedad contra el credo institucional, se verían obligados a definir sus doctrinas, y no llenar un par de cuartillas, si acaso, con alguna elucubración retórica. O sea, estarían obligados a declarar inequívocamente su ideología, y sujetarse a ella a nivel estatutos, plataformas políticas, selección de candidatos, discursos de campaña y posibilidades de alianzas y coaliciones.

En fin, que investigué, y descubrí que en nuestro país existe y se castiga el delito de “falsedad ideológica”. Pero como tantas cosas en nuestra jurisprudencia, padece de graves defectos semánticos. Porque en México, y en Latinoamérica en general, la falsedad ideológica es la simple inserción de algo no verdadero en un documento público.

No me imagino por qué la bautizaron “falsedad ideológica”. Podrá tener mucho de lo primero, pero nada de lo segundo. Es algo para notarios, no para políticos. Realmente no tiene caso que se la describa en detalle.

Buenos días. Buena suerte.

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