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La firma del TPP / Marco A. Bernal

  • Marco Bernal

Esta semana, el secretario de Economía de nuestro país firmó el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés).  A partir de esta firma, los países que integran el Acuerdo tendrán dos años para que sus Parlamentos o Congresos lo ratifiquen y entonces pueda entrar en vigor.

El TPP es un tratado de libre comercio establecido entre doce países: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Con este pacto, los países mencionados crean un nuevo bloque económico que busca principalmente “Establecer un Tratado regional integral que promueva la integración económica para liberalizar el comercio y la inversión, contribuir al crecimiento económico y beneficios sociales, crear nuevas oportunidades para los trabajadores y los negocios, contribuir a elevar los estándares de vida, beneficiar a los consumidores, reducir la pobreza y promover el crecimiento económico sostenible”.

Los países firmantes del Tratado representan casi el 40 por ciento del Producto Interno Bruto Mundial y el 25 por ciento del comercio internacional. Cuando vemos a estos países por separado, es evidente que son economías muy diferentes, pero todos están interesados en crear nuevos vínculos comerciales con otros países miembros para expandir su comercio y aumentar las inversiones.

De este Tratado, llama la atención la profundidad de los acuerdos, la amplitud de temas abordados, así como los altos estándares que se han establecido. Además de los capítulos de bienes, se abordan servicios financieros, entrada temporal de personas de negocios, telecomunicaciones, comercio electrónico, compras de Gobierno, propiedad intelectual, protección a los derechos laborales, medio ambiente, pequeñas y medianas empresas, y transparencia y anticorrupción, entre otros.

La región de Asia-Pacífico será la de mayor crecimiento en los próximos 25 años, de ahí la relevancia de que México estructure estos vínculos estratégicos para consolidarse como un importante centro de producción y exportación de bienes y servicios. El TPP es un pacto muy ambicioso; se tiene la expectativa que beneficie a México a través de la colocación de los productos y servicios mexicanos en mercados a los que no había entrado antes y que se consoliden relaciones comerciales con antiguos socios como Estados Unidos y Canadá, además de fortalecer sus vínculos con los otros dos países latinoamericanos miembros.

México entró a las negociaciones del TPP en 2012, ahora el Senado de la República deberá valorar y ratificar el Tratado dentro de los dos próximos años. Con estos acuerdos, nuestro país demuestra que es una economía abierta que sabe fijar sus objetivos económicos y comerciales.