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La Gaviota | Entre piernas y telones | Claudia Romero

  • Entre Piernas y Telones : Claudia Romero

Desmitifican un gran clásico

Desde hace tiempo, Diego del Río, al lado de Óscar Uriel se han dado a la tarea de montar obras de Chejov. En algún momento ya habíamos hablado del  montaje de Tío Vanya. Este diciembre pasado, estrenaron en el Foro Shakespeare una versión de La Gaviota. Hay mucho que decir sobre esta temporada que termina el 8 de diciembre. Un mes de temporada. Pero desde principios de diciembre han estado funciones diario excepto el 24 y el día último.

La Gaviota es un cuestionamiento sobre la teatralidad y en general sobre la eterna lucha entre el arte honesto y el que hace concesiones para agradar. Lo interesante de esta puesta es la falta de teatralidad, un espacio casi vacío, el vestuario es la ropa con la que llegaron al teatro los actores, la iluminación y todos los elementos de la puesta apuntan no a un naturalismo, sino a una honestidad, a una verdad en la ficción y no en los valores de producción, tan en boga en nuestros días.

Sí, me parece que la versión de Diego del Río desmitifica un gran clásico, no para regodearse en una visión críptica, al contrario, para acercarlo a un público amante del teatro, de Chejov y de La Gaviota. O bien, y he aquí el valor más grande de esta apuesta en escena, para acercar “a cualquiera” al fenómeno artístico. Acentúo “a cualquiera”, porque todos los seres humanos somos voyeristas, nos encanta meternos en la vida ajena y tomar partido.

Y si no me creen vean el éxito de las telenovelas. Siempre he dicho que los productores de televisión se han perdido de las historias chejovianas -supongo que no lo han leído- pero bajo el pretexto de una situación humana, llena de miserias, este genio del drama pone en la palestra ladiscusión estética de los siglos.

Muchos critican a Diego del Río porque no considera el conflicto de clases entre los personajes o el entorno social. Cuando un simple mortal agarra un clásico, no lo puede dejar ir, rescata lo que necesita para formar su propio discurso. También lo hicieron los grandes. Hay que montarse en los hombros de los gigantes para ver más lejos.

Punto y aparte es el tema del reparto. Sui generis en mi opinión a priori. Pero considero brillante el trabajo de Blanca Guerra (me sorprendo a mí misma al escribir esto), Mauricio García Lozano en su mejor momento como actor y no tengo reparo en ponerme de pie ante Odiseo Bichir, desde mi punto de vista, el mejor Bichir en el escenario. Y aplaudo a los jóvenes que abrazan este proyecto.

/arm