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La Gaviota | Entre piernas y telones | Hugo Hernández

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

Brillante propuesta de un texto que no caduca

Cuando se escucha el término “teatro clásico”, más de uno le corre, pues tiene en mente sus aburridas clases de la prepa, en la que un mal profesor nos hacía leer en unas ediciones infames a Shakespeare, Esquilo o Chejov.

Desde entonces, muchos se ‘cierran completamente’ a la posibilidad, siquiera, de asistir a la representación   de cualquiera obra de autores como éstos.

Será por ello, quizá que malrecuerdo que la leí La Gaviota, de Anton Chejov, en mis años mozos. Luego hace una década, más o menos, la vi en el Conjunto Teatral del Bosque, con la misma Blanca Guerra que hoy la estelariza. Y para ser del todo honesto no recuerdo que me haya impactado, como ahora lo ha hecho.

Porqué entonces, hoy me cautivó seriamente, este texto, que como bien lo anota su director de escena, Diego del Río en el programa de mano, es una obra que no caduca.

Fue, en realidad, como si escuchara por primera vez los diálogos. Creo que gracias a la adaptación (también de Del Río), el texto se acerca muchísimo al espectador de hoy, le llega íntegro y con toda la fuerza que ha tenido desde su nacimiento, pese a la distancia física y temporal.

La Gaviota es una puesta en escena que reflexiona maravillosamente y a un mismo tiempo sobre la teatralidad de la vida y la realidad en el teatro.

Una madre (actriz), su hijo (dramaturgo), el amante de ella (novelista), la novia de él (actriz) son algunos de los personajes que interactúan en esta historia que se puede leer en varios niveles, los cuales gracias a la propuesta de Del Río, quedan a la vista del público simultáneamente.

Dos sociedades (una decadente, otra emergente) son los círculos que Chejov retrata en esta historia, y que sirven como botón de muestra de lo que permanentemente ha existido y persiste en el mundo.

Excelente, cada vez mejor, el trabajo de Diego del Río, quien con sus pocos años de edad, va en el rumbo correcto (si es que no lo alcanzó ya) para ser uno de los grandes directores de escena de este principio de siglo en nuestro país.

También, una vez más, brilla el talento de Atenea Chávez y Auda Caraza en la escenografía; y Matías Gorlero en la iluminación.

Bravo a cada uno de los integrantes del elenco, que están expuestos frente al público la mayor parte de las casi 2 horas que se prolonga la función.

Blanca Guerra excelente, como siempre; al igual que Mauricio García Lozano y Odiseo Bichir.

No sorprende, porque hemos visto sus avances cada vez más evidentes de José Sampedro, quien con pasos lentos pero bien firmes y pensados se está consolidando como actor joven.

Felicidades también a Paulette Hernández, Adriana Llabrés, Carlos Valencia, Pilar Flores del Valle y Pablo Bracho, excelentes.

La Gaviota tuvo una temporada singular: funciones todos los días durante un mes continuo, que lastimosamente llegó a su fin el viernes pasado.

Ojalá este Proyecto Chejov se vuelva una especie de compañía de repertorio, para que volvamos a ver sus estupendas propuestas escénicas.

/arm