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La generación de Baby Boomers tiene mayor riesgo de padecer hepatitis C

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

La población que nació entre 1945 y 1964 catalogados como “Baby Boomers” tienen cinco veces más probabilidades de padecer hepatitis C, pues pudieron contraer la enfermedad en las décadas de los setenta y ochenta.

Babyboomers es un término que se refiere a una persona que nació entre 1946 y 1964. Después del final de la Segunda Guerra Mundial, las tasas de natalidad en todo el mundo se dispararon. La explosión de los recién nacidos llegó a ser conocida como el “bebé auge”. Durante esta época, solamente en Estados Unidos, nacieron casi 77 millones bebés, lo cual comprende casi el 40 por ciento de la población estadounidense.

Pero, ¿qué tiene que ver el incremento de bebés durante estas dos décadas con la hepatitis C? El doctor Enrique Wolpert Barraza, presidente del Comité Científico de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática (Fund Hepa), dice que el hecho de que los baby boomers tengan mayor riesgo de contraer esta enfermedad, es porque la mayoría de ellos pudieron contagiarse del Virus de la hepatitis C (VHC), a través del contacto con sangre contaminada y productos no esterilizados antes de que comenzara la prueba de detección generalizada del suministro de sangre en 1992.

De acuerdo con el Centers for Disease Control and Prevention (CDC), tres de cada cuatro personas con hepatitis C pertenecen a esta generación y pueden vivir con la enfermedad sin saberlo, ya que tarda hasta 20 años en manifestarse.

La hepatitis C es un padecimiento del hígado causado por el virus de la hepatitis C: el virus puede ocasionar tanto la infección de hepatitis aguda y crónica, las cuales varían en severidad, desde una enfermedad leve que dura unas pocas semanas,hasta una enfermedad grave que dura toda
la vida.

El virus de la hepatitis C es un virus transmitido por la sangre y los modos más comunes de infección son a través de prácticas de inyección peligrosas, la esterilización inadecuada de equipos médicos, y la transfusión de sangre y productos sanguíneos no examinados. A nivel mundial, entre 130-150 millones de personas en todo el mundo tienen infección crónica por hepatitis C. Aproximadamente 700 mil personas mueren cada año por enfermedades hepáticas relacionadas con la hepatitis C- 1 (OMS).

El Centro de Control y prevención de enfermedades (CDC) refiere que la hepatitis C, debido a sus complicaciones, como la cirrosis o el cáncer de hígado, es una de las causas principales de trasplante de dicho órgano.

Los medicamentos antivirales pueden curar aproximadamente el 90 por ciento de las personas con infección por hepatitis C, lo que reduce el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis, pero el acceso al diagnóstico y el tratamiento es bajo.

Por ello, el doctor Enrique Wolpert Barraza recomienda que la prueba de escrutinio en la sangre se realice en toda la población, especialmente, a la generación de Baby Boomers.

“La prueba para el VHC es un procedimiento sencillo de toma de sangre que puede salvar vidas. Además, el primer antiviral libre de interferón aprobado en México por la Cofepris en mayo de 2015, tiene una efectividad de cura de hasta el 100 por ciento con una duración de tratamiento de 12 o 24 semanas”, asegura el especialista.

Actualmente no existe una vacuna para la hepatitis C; sin embargo la investigación en esta área está en curso, ante esta situación el presidente de la Fund Hepa, enfatiza en la importancia del diagnóstico oportuno de la hepatitis C.

“A medida que los baby boomers envejecen, mayor probabilidad tienen de desarrollar la enfermedad hepática grave y mortal causada por la hepatitis C. Por ello, si las personas de esta generación se realizan un análisis, sabrán si están infectadas, con lo que obtendrán atención y tratamiento que salven sus vidas. El diagnóstico y tratamiento tempranos pueden ayudar a prevenir el daño hepático, la cirrosis, e incluso el cáncer de hígado. Los pacientes tratados a tiempo encuentran una esperanza y, una vez que han logrado la respuesta virológica (cuando el virus ya no se detecta en la sangre después de una semana o más de tratamiento), mejoran considerablemente su calidad de vida”, finaliza el doctor Enrique Wolpert Barraza.