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La “genialidad” de no pagar impuestos…

  • María Antonieta Collins

Desde Miami

  • María Antonieta Collins

Macrina trabaja de mediodía a la noche en una lavandería. Ese es uno de sus dos trabajos diarios.

Por la mañana, antes de venir a la lavandería, se levanta de madrugada, arregla a sus dos hijos, prepara la comida del día, después lleva a los niños a la guardería donde se los cuidan y a donde Rigoberto el esposo -que es jardinero- los recoge por la tarde. Después se va a limpiar casas. Tiene siete que hacer, una todos los días, lo que significa que trabaja sin descanso en la limpieza domestica de lunes a domingo.

A la lavandería va seis días, y así se busca la vida.

“No hay de otra. Solo con dos trabajos, matándome como “mula” es que apenas si podemos mi esposo y yo salir librados de las deudas. Lo peor me viene de enero a abril, porque entonces tengo que trabajar aún más para poder pagar mis impuestos. Esa es mi gran preocupación: pagar en tiempo los impuestos, si no, ¿Qué pasaría con nosotros? ¡que el IRS comenzaría a perseguirnos! Bien dicho es, que los pobres solo podemos pensar en que pagarlos es nuestro destino. ¡No somos como esos sinvergüenzas, los políticos, que se llaman ‘genios’ por no pagarlos!”

Me doy cuenta que Macrina Pérez, como el ciudadano común, siguen lesionados con el descubrimiento de los millones de impuestos que el candidato republicano a la Presidencia no pagó en largo tiempo, algo de lo que está aparentemente muy orgulloso.

Diferente es el panorama cada año antes del quince de abril, para millones de estadunidenses, con papeles para vivir aquí o sin ellos cuando la preocupación es la misma: ¿Cómo pagar los impuestos? Especialmente cómo pagarlos cuando se gana el mínimo y hay otras urgentes obligaciones que pagar.

Los he visto ir a empeñar los poco que tienen con tal de no fallar ese día.

“¿Quién que tenga sentido común deja de hacerlo?” –me dice Macrina-. “Eso no se me ocurriría ni en los peores momentos de necesidad.”

El quince de abril es entonces la fecha de pesadilla si se debe dinero al IRS porque es el límite para pagar. ¿Qué le sucede a un ciudadano promedio si no paga los impuestos de, un año?

La respuesta es instantánea: lo primero es la congelación inmediata de las cuentas bancarias del deudor. El “Tío Sam” es rápido en actuar.

Peor aún, si se deben dos o tres años de impuestos –el término máximo para un contribuyente moroso- y se tiene en propiedad su vivienda, adiós con ésta, que el embargo es un paso seguro para lograr el cobro del adeudo fiscal.

Entonces, con todo esto, ¿Cómo es posible que políticos como Rudolph Giuliani o el gobernador de Nueva Jersey hablen de que el candidato republicano es “genial” al lograr tomar ventaja de las leyes de impuestos, algo que no puede hacer el ciudadano “de a pie”.

Lo que los políticos antiinmigrantes no ven es que, todos aquellos que hemos venido aquí a trabajar somos más responsables con la obligación hacia este país, como lo es pagar los impuestos, y jamás haríamos algo para evitar cumplir con lo que ayuda a que esta gran nación siga siendo cada día más grande.

Y para eso, sus impuestos, los míos y los de todos, son los únicos que pagan. Habría que hacerle saber esto a los políticos “geniales” y que de paso, escriban libros y den la receta. Seguro que Macrina Pérez sería la primera en comprarles un ejemplar.