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La gente no es pende*a / Juego de palabras / Gilberto D ‘Estrabau

  • Gilberto Destrabau

Adrián Franco, director general de Estadística de Gobierno, Seguridad Pública y Justicia del INEGI, acaba de dar un dato de esos que, si se analizan, revelan más que cualquier declaración, depuración, o cambio de funcionario, hasta dónde ha calado la inseguridad en  México, y en qué nivel de estrés atemorizado estamos sumergidos hasta el occipucio.

El dato que dio Franco es que 93 por ciento –“ la cifra negra” le llaman ellos– de los delitos que se cometen en México no se denuncian. Y no se denuncian porque la gente no es pendeja. Sabe que el delito organizado tiene penetrado todos los niveles del aparato de ley y orden del país, y que si sufre un perjuicio y lleva su queja a la autoridad, cualquier cosa que diga, cualquier prueba que presente, le será comunicada en minutos a los autores materiales e intelectuales del desaguisado. Sabe que no tiene defensa contra la delincuencia, porque quienes cobran por protegerlo, por más cambios que se hagan, siguen siendo parte de la banda.

Entonces, como dice el bolero, “en esta vida lo mejor es callar, cuando se quiere conservar el pellejo”. Protegerse, cada quien por su cuenta y según sus medios, con rejas, alarmas, cerraduras, vigilancia privada. Un drenaje de recursos brutal, sobre todo en medio de la crisis, porque significa miles de millones de pesos.

Y es que estamos hablando de que en México se cometen cerca de 34 millones de delitos –68 millones si se suma la “cifra negra”-  por año, lo que significa,  que más de la mitad de la población, mujeres, niños, hombres, han sido o son víctimas de facinerosos, en sus personas y/o sus bienes. Esto es monstruoso, aterrorizante, enloquecedor. Es más tenebroso y horripilante que cualquier película de monstruos de esas que en estos días invaden cines y televisores, porque somos los protagonistas.

Los grados de agresión que sufren los mexicanos reflejan toda la gama de maldad que los seres humanos –si es que se puede llamar seres humanos a quienes hacen un modo de vida de estas prácticas infernales- han  acumulado en siglos. Y no respetan edad, raza, religión, condición social ni preferencia sexual.
El infierno en cifras

Los datos fríos del INEGI son los siguientes:

– En 2014, en México se cometieron 33.7 millones de delitos.

– 23 de millones de mexicanos fueron víctimas de esos delitos, lo cual representa una tasa de 1.5 de delitos por víctima.

– El principal delito es el robo o asalto en la calle o en el transporte público.

– La extorsión es el segundo delito más frecuente.

– En 2014 solo fueron denunciados el 10.7 por ciento de los delitos.

– Entre las razones atribuibles a la autoridad para no denunciar delitos, está en primer lugar la pérdida de tiempo, con un 32 por ciento, y la desconfianza de la autoridad con un 17 por ciento.

– En 2014, por primera vez en cinco años, bajó la percepción de efectividad del Ejército y la Marina, y aumento la percepción de corrupción en ambas dependencias.

En estas cifras no están considerados los delitos electorales, las ejecuciones y “levantamientos” y mucho menos los de corrupción administrativa (eso no lo dice INEGI, pero lo aclaramos nosotros).

Buenos días. Buena suerte.
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