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La gran fiesta del Día de Muertos: tradición y cultura milenaria

  • Marco Bernal

  • Marco A. Bernal

La muerte horroriza y fascina a las personas en todo el mundo. La muerte se relaciona con lo macabro, lo terrorífico y la finitud de la vida. El contraste de la muerte con la vida hace a esta última bella por su esencia pasajera. La muerte se convierte en una idea que limita nuestra existencia y se convierte en frontera y umbral. En muchas culturas se le teme y se evita a toda costa. En México “festejamos la vida celebrando la muerte”.

En México cada año honramos el recuerdo de nuestros difuntos con la celebracióndel Día de Muertos. La celebración se basa en disfrutar el recuerdo de nuestros seres queridos que han fallecido, y traerlos a nuestras vidas al festejarlos. En todas las regiones de nuestro país se realizan festivales, las personas se disfrazan de calaveras y catrinas, se adornan tumbas y se elaboran ofrendas de flores y alimentos para recibir la visita de familiares y amistades que han muerto.

La UNESCO, en 2003, integró el Día de Muertos mexicano a la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, “ya que se trata una expresión tradicional-contemporánea y viviente a un mismo tiempo, integradora, representativa y comunitaria”.

El Día de Muertos es una celebración única,que tiene su origen en el sincretismo entre la celebración de rituales religiosos católicos, como el Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos, y la conmemoración de la muerte que los pueblos originarios realizan desde hace más de tres mil años. Las civilizaciones prehispánicas de nuestro país trasladaron la veneración de sus muertos al calendario cristiano, la cual coincidía con el final del ciclo agrícola.

El carácter pluricultural y pluriétnico de México ha generado distintas expresiones populares de esta tradición, que dependiendo del pueblo indígena, comunidad o grupo, tanto en la ciudad como en el campo, han sido transmitidas de generación en generación, hasta nuestros días. Ejemplo de esto son las celebraciones realizadas en Pátzcuaro y Janitzio, en Michoacán, así como en Ocotepec, en Morelos.

Las distintas celebraciones ofrecen un espacio para la reproducción de diferentes expresiones en cuanto arquitectura simbólica, obras plásticas, técnicas artesanales, instrumentos ceremoniales, música, poesía, danza, narrativa popular, así como una deliciosa y variada gastronomía. Las fiestas de Día de Muertos también cumplen una función identitaria en las familias y las comunidades, pues contribuye a reforzar el estatuto social y político de las mismas.

México es un país con una gran riqueza cultural, y la celebración del Día de Muertos es una fiesta emblemática, reconocida nacional e internacionalmente por su aportación folklórica al imaginario popular. Esta fiesta es parte de la gran cultura que nos identifica como mexicanos. Es por esto que debemos estar orgullosos y participar en esta tradición, hacerla nuestra para mantenerla y  engrandecerla. Pues un país sin tradición y cultura es un país sin identidad social.